La música urbana cubana está en un punto de inflexión. El uso de lenguaje vulgar y explícito que antes se consideraba un elemento ocasional en las letras, hoy parece haberse convertido en la norma. Muchos artistas lo han adoptado como una estrategia para atraer público y viralizarse en redes sociales.
Hace algunas semanas la cantante y creadora de contenidos Victoria Queen (@victoriaqueenmusic) compartió un video en sus redes sociales haciendo referencia a este tema.
Se refería a un incidente en la Casa de la Música Habana, donde un cantante de reparto improvisó una canción con expresiones vulgares en el escenario y reavivó el debate sobre los límites de la música y el rol de las instituciones culturales.
En esa ocasión la institución repudió lo sucedido y aseguró que tomaría medidas con la agrupación Nivel21 y Wildey. Sin embargo, la realidad es que esta tendencia lleva años consolidándose dentro del reguetón y el reparto cubano, amparada incluso por agencias y sonando a todo volumen en diversos escenarios.
Uno de los mayores exponentes de esta corriente es Chocolate MC, quien marcó un hito con temas como "El Palón Divino". La canción que en un momento se consideró vulgar, hoy genera risa y hasta es recordada por algunos cubanos como de "tono ligero" por sus múltiples dobles sentidos.
Si de crudeza en las letras hablamos, pocos temas superan a "Échame el pellejo pa' atrás", obra de Los Bikingos que en 2017 fue calificado como el reguetón más vulgar de Cuba. Sin pretensiones artísticas y un título que habla por sí solo, la canción se convirtió en un símbolo del desenfreno lírico del género.
Más recientemente, Yomil también apostó por un contenido altamente explícito con "Crazy bebé", una canción de trap que incluyó frases que recuerdan "la cara que me pones cuando te tengo toda mojada". El músico dejó claro que no se autocensuraría en su incursión en este género.
Esta tendencia sigue evolucionando con artistas como Ja Rulay, cuyo tema "El Barco" incluye versos como el que explica: "Llegamos a la conclusión de hacerlo sin condón y que se parta el barco", normalizando un discurso sin filtros que, para algunos, roza la irresponsabilidad.
Por su parte, Bebeshito, uno de los reparteros más populares del momento, ha llevado la vulgaridad a otro nivel con canciones como "Qué rico me siento", donde canta sin tapujos: "Tú me tienes parado el pene".
Si los famosos hacen estas letras, no es de extrañar que los nuevos exponentes del género triunfen con canciones como "Pa La Pinga Soy un Yuma" o "Todas Las Que Me Gustan Viven En Caselapinga", las últimas en tendencia en Cuba.
Estos ejemplos dejan una pregunta inevitable: ¿Es la vulgaridad una expresión genuina de la realidad social cubana o simplemente una estrategia comercial?
Mientras algunos defienden que el reguetón, el reparto y el hiper-reparto deben evolucionar para lograr consolidarse en los mercados internacionales de más alcance, otros creen que la crudeza en las letras es parte de la identidad del género y las defienden como tal, sin importar cuanto triunfen.
La música urbana cubana enfrenta un dilema: Continuar con esta línea explícita, que genera controversia y viralidad, o evolucionar hacia letras más elaboradas que le abran camino en la escena internacional.
El tiempo dirá si esta estrategia es sostenible o si la industria apostará por una reinvención del género. Cuéntanos en los comentarios cómo ves tú este fenómeno.
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