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La música cubana está de luto por la partida de Alfredo “Alfredito” Rodríguez (1951–2026), uno de los cantantes y compositores más populares y queridos de la Isla durante más de cuatro décadas.
Dueño de una voz inconfundible y un carisma que trascendió escenarios y pantallas, Alfredito dejó una huella profunda en la memoria sentimental de varias generaciones de cubanos.
Nacido en La Habana a finales de la década de 1950, inició su carrera profesional en 1968 en la televisión cubana, tras formarse como cantante con el profesor italiano Sisco Francha y ampliar estudios musicales en el Teatro Amadeo Roldán.
Apenas un año después alcanzó gran notoriedad al asumir la conducción del programa “Buenas Tardes”, convirtiéndose rápidamente en una figura habitual de los hogares cubanos.
Su ascenso a la popularidad fue vertiginoso por la Cuba de los 80 y los años 90.
Temas como “Empapado de sudor”, “Que me encapricho” y “Sagitario” se transformaron en verdaderos himnos de la canción romántica cubana, cantados por jóvenes, adultos y personas mayores a lo largo y ancho de la Isla.
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Su repertorio, que combinó géneros de la música popular cubana con influencias internacionales, lo consolidó como un artista transversal, capaz de conectar con públicos de todas las edades.
Durante los años 80 y 90, Alfredito no solo fue una voz omnipresente en la radio y la televisión: muchos lo consideraron un galán, un ídolo carismático cuya imagen y estilo marcaron una época.
Sus conciertos abarrotaban teatros emblemáticos como el Karl Marx, y sus giras por todo el país lo convirtieron en el cantante solista masculino de mayor convocatoria en Cuba dentro de su escena musical.
A lo largo de su carrera recibió ocho Premios Girasol, otorgados por votación popular de la revista Opina, un reconocimiento directo del cariño de su público. Este reconocimiento se entregaba a los artistas más sobresalientes de cada año en la isla.
Su discografía incluye títulos como "Mirándote así", "Sagitario", "El ritmo del corazón", "Soy lo prohibido" y "Amor y fortuna", álbumes caracterizados por la sencillez y la fuerza emocional de sus canciones.
Ya en el siglo XXI, Alfredito volvió a conquistar la televisión cubana desde otro rol: el de entrevistador y comunicador. Programas como “Su noche con Alfredo” y “En familia con Alfredo” rompieron récords de audiencia, demostrando que su conexión con el público seguía intacta.
Para muchos, su éxito residía en una premisa sencilla que él mismo resumía así: “la cuestión es encontrar tu verdad y comunicarla”.
Tras salir de Cuba a mediados de la década de 2000, residió varios años en Mérida, México, antes de establecerse definitivamente en Miami en octubre de 2012, donde vivió hasta su fallecimiento este 22 de enero de 2026.
En el exilio continuó activo artísticamente, actuando con frecuencia para la comunidad cubana y participando en programas radiales y televisivos.
En 2018, la ciudad de Miami proclamó el 10 de noviembre como el Día de Alfredo “Alfredito” Rodríguez, en reconocimiento a su legado cultural.
Su muerte, anunciada por su familia a través de redes sociales, ha provocado una oleada de reacciones y mensajes de despedida de seguidores de distintas generaciones, dentro y fuera de Cuba.
Su hijo, el destacado pianista Alfredo Rodríguez Jr., le dedicó palabras cargadas de emoción, destacando su fidelidad a la música, a sus principios y a su familia.
Alfredito Rodríguez fue mucho más que un cantante: fue una presencia constante en la vida cultural y emocional de Cuba.
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