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La doctora cubana Naila Ayrado Rivero relató en sus redes sociales la angustiante experiencia que vivió junto a su hijo en La Habana, en medio del apagón masivo que dejó a oscuras al país.
La falta de alumbrado público, sumada a la inseguridad creciente en la capital, convirtió lo que debía ser un trayecto sin peligro en una experiencia aterradora.
Según contó en su perfil de Facebook, el incidente ocurrió en la Avenida de los Presidentes (Calle G), en el Vedado, cuando regresaban de cargar los teléfonos en un hospital debido a la falta de electricidad en su hogar.
Mientras caminaban por la zona, un hombre vestido de oscuro y con una mochila apareció de repente en su camino: "Nunca había sentido tanto miedo", escribió la doctora, describiendo la tensión del momento.
El desconocido se quedó observándolos fijamente, lo que aumentó su temor, y ante la posibilidad de un asalto, gritó un Salmo Bíblico completo, lo que hizo que el hombre se echara hacia atrás.
"Probablemente vio los ángeles que me acompañaban", comentó en su publicación, sin dejar de evidenciar la angustia que sintió en ese momento.
Su instinto fue alejarse de inmediato con su hijo, recogiendo piedras del suelo por si necesitaban defenderse: "Cruzamos la calle y seguimos caminando casi corriendo, sin dejar de mirar atrás para ver si nos seguía. Por suerte, no pasó".
La doctora reconoció que en la intersección de Carlos III y Zapata había presencia policial, pero cuestionó por qué no ocurre lo mismo en zonas cercanas a hospitales donde transitan médicos, pacientes y familiares.
"Entiendo que esa intersección es peligrosa por el tránsito de vehículos, pero en las faldas del Hospital Fructuoso Rodríguez también es urgente la presencia de patrulleros y luminarias públicas", afirmó.
La falta de iluminación en la vía pública no es un problema nuevo en la zona, pues la doctora denunció que, incluso antes del apagón masivo, la calle G solía permanecer a oscuras debido a la falta de alumbrado en los postes.
"Esos árboles de troncos huecos pueden servir para esconderse y sorprender a cualquier transeúnte desprevenido. No hay bombillos en los postes y nunca hay un policía cerca", enfatizó.
Más allá de su experiencia personal, Rivero advirtió que esta es una realidad que afecta a cientos de habaneros, especialmente en momentos de crisis energética como la que vive el país actualmente.
"Esta zona es un acceso a varios hospitales y quienes transitamos por aquí somos, en su mayoría, personal sanitario, pacientes y acompañantes. No podemos seguir a merced de la oscuridad y la inseguridad", reclamó en su publicación.
Además, hizo un llamado a las autoridades para que tomen medidas urgentes en materia de seguridad. "No podemos seguir acomodando al maleante para hacer sus fechorías. Por lo menos que tengan que currársela duro para conseguir a su presa", expresó con indignación.
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