En medio de una profunda crisis económica y social que azota a Cuba, el primer ministro Manuel Marrero disfruta de una estancia de lujo en el Hilton Brazzaville Les Tours Jumelles Hotel & Residences, un exclusivo hotel de 5 estrellas en Brazzaville, la capital de la República del Congo.
El Hilton Brazzaville, donde el primer ministro y su esposa se hospedan, ofrece una experiencia de lujo con servicios como piscina al aire libre, gimnasio, canchas de tenis, y un restaurante giratorio en el piso 30 con impresionantes vistas al río Congo.

Además, las habitaciones cuentan con aire acondicionado, TV, nevera y algunas tienen vistas al mar, lo que lo convierte en un lugar ideal para disfrutar de una estancia cómoda y exclusiva.
El hotel está situado en una zona privilegiada de la ciudad, cerca de la playa Ngobila y con fácil acceso al Aeropuerto Maya-Maya.
Mientras la grave crisis económica de Cuba afecta a su población, con desabastecimiento y altos niveles de pobreza, esta ostentosa elección de alojamiento por parte de Marrero y su esposa ha generado controversia.
La disparidad entre el lujo que rodea al primer ministro en su visita oficial y la dura situación que enfrenta el pueblo cubano se convierte en un tema sensible dentro del contexto político actual.
Durante su estancia en el Congo, Marrero participará en varios eventos oficiales, como una ceremonia protocolaria, un homenaje al presidente Marien Ngouabi y una serie de reuniones bilaterales con autoridades congoleñas, donde se discutirá la cooperación económica y educativa entre ambos países.
Durante décadas, Cuba y el Congo han mantenido una estrecha cooperación, particularmente en las áreas de salud, educación y formación militar. La contribución cubana a la formación de muchos médicos y técnicos congoleños sigue siendo una piedra angular de esta relación.
Sin embargo, la imagen de lujo que se proyecta de su visita se ve opacada por la crítica interna hacia la desconexión entre las élites del gobierno y la difícil realidad que viven los ciudadanos cubanos.
Este viaje es un ejemplo más de cómo los altos funcionarios del régimen cubano se benefician de un estilo de vida que contrasta fuertemente con la realidad de la mayoría de la población, lo que aumenta la percepción de desigualdad en el país.
Marrero llegó al país africano acompañado de su esposa, lo que marca una novedad en las delegaciones oficiales cubanas, ya que la presencia de las parejas de los altos funcionarios en estos viajes no ha sido una práctica común en los viajes oficiales de la alta jerarquía, al menos durante el mandato de Fidel Castro.
Aunque bajo el gobierno de Miguel Díaz-Canel, su esposa Lis Cuesta ha tenido una presencia recurrente en eventos internacionales, a pesar de no contar con el cargo protocolario de Primera Dama.
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