Casi daba lástima.
Si no fuera por el daño que ha hecho al país, como presidente designado por la cúpula castrista desde 2018…
Si no fuera porque dio con abusadora energía la nefasta “orden de combate” para que el pueblo armado golpeara al pueblo indefenso aquel 11 de julio de 2021…
Si no fuera porque ha ratificado y defendido con su puño cada nueva medida represiva, cada nueva artimaña del poder en Cuba para seguir humillando al pobre en un ambiente sin la menor garantía democrática…
Si no fuera por todo eso, claro, el Miguel Díaz-Canel de este 13 de marzo de 2026, casi habría dado lástima.
Ojeroso. Delgado. Titubeante. Con su típico balanceo de tentempié. La camisa bailándole, como si se la hubiera prestado el primer ministro Manuel Marrero, según bromearon algunos en las redes. Sin acordarse del apellido de su “amiga”, la presidenta de México. Diciéndole "Landy" a Randy, uno de sus más esforzados tracatanes. Tartamudo, con los ojos marchitos sobre los pómulos salientes. Y el cuero cabelludo denotando desiertos.
Casi con ganitas de llorar, como los niños cuando sienten que no van a poder con algo. Así, desprovisto, se apareció en la “comparecencia” (que no diálogo real, con prensa real, porque ninguna de las dos cosas existían).
Y en lo que dijo, en el tono en que lo dijo, y, sobre todo, en lo que no pudo siquiera articular, latía un desamparo que invitaba por momentos a calmarlo. No te preocupes, Canelito, no pasa nada, todo va estar bien, abuelo Raúl te ayudará a salir del embrollo antes de que se enfade el tío Sam, es decir, el tío Trump.
Del otro lado, en el público, muchos parecían compartir la misma pesadumbre. Arleen sin los chistes adulones que suele gastarse, anunciando a la carrera cada nueva “pregunta” y rezando porque no vieran en su reloj la muestra de que el encuentro “en vivo” era grabado. Legañoa, en tono bajito y condescendiente, preguntando por las conversaciones con el gobierno de Estados Unidos que él mismo unos días antes había definido en la televisión nacional como inexistentes, como “chanchullos” malintencionados del enemigo. La mayoría silenciosos, taciturnos, sin mucha “resistencia creativa” ni “energía revolucionaria” que mostrar, en la coreografía del presidente que dice que dialoga, mientras le acomodan las preguntas-tópicos para exponer el power point que le prepararon a última hora.
Pero había alguien, casi al fondo, cuya mirada, de arrogante parsimonia, inspiraba otra cosa. Otra altura. Otro respaldo.
Ya la gente en Cuba lo conoce. En tiempos de redes, cuando toda información vuela, su nombre y perfil son comidilla de Liborio y hasta las figuras públicas se gastan chistes con su figura.
Cuerpo de guardaespaldas y mirada de esbirro. Perfil grueso, pero con ángulos y músculos definidos. Los ojos se hunden en un siniestro enfoque. Ademanes recios, ilustrativos de que hasta para decir un secreto le brota la torpeza; pero que la vive así, sin complejos, a la “mailof” porque en la Casa Real tumbar una copa o dar un pescozón no es una falta grave.
Allí, matónico e inexpresivo, estaba El Cangrejo. Raúl Guillermo Rodríguez Castro. El jefe de la escolta de Raúl Castro, pero sin Raúl. Es decir, un escolta fuera de su espacio "escolteril".
El mismo teniente coronel o coronel del Minint, que horas antes también había aparecido “inexplicablemente” en los reportes de la reunión de Canel con la alta cúpula partidista, estatal y ministerial donde se informó lo que todos comentaban: que hay negociaciones con Estados Unidos para resolver “las diferencias bilaterales”.
Ese personaje, que no pertenece a ninguna estructura formal de poder en la Isla, pero lleva el apellido y los arrestos de su abuelo, y la ambición y el cálculo, al parecer, de su papá, el fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, jefe del holding militar GAESA, regente de la economía cubana.
Ese mismo que, según reportes de medios serios, se ha entrevistado con parte del equipo de Marco Rubio, el Secretario de Estado de Estados Unidos; que entra y sale del Cuba en jets privados para trámites de negocios; y que vive, como la élite castrocomunista, sin las penurias de la sobremuerte apagónica cubana.
Ese reverendo muchachón, miraba a Canelo con la tranquila autoridad del profe que está tomando examen. A ver, qué vas a decir. Dale, tú puedes. Pero no te equivoques, mira que es evaluativo.
Y como una imagen, ya lo sabe y repite el pueblo, a veces vale más que mil palabras, de “la comparecencia” nos queda la visión de ambos rostros, la temperatura de ambas expresiones. Aunque la de El Cangrejo apenas haya aparecido por leves instantes, eso sí, con total definición.
¿Quién manda realmente en el país? ¿Cuántas apariciones temblorosas le quedan a Canelo? ¿Seguirán indicando a los camarógrafos que subrayen el abolengo de los dueños del país en las actividades públicas? ¿Incluirá el guion de la familia Castro algún rol más protagónico para el Nietísimo?
¿Cuánto abarcarán en realidad las muelas de este crustáceo empoderado?
Preguntas. Preguntas. No nos perdamos el próximo episodio. Apenas comienza la pasión.
Preguntas Frecuentes sobre el Liderazgo en Cuba y las Negociaciones con Estados Unidos
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¿Quién es "El Cangrejo" y cuál es su papel en el gobierno de Cuba?
"El Cangrejo" es el apodo de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, quien desempeña un papel crucial al ser jefe de seguridad personal de su abuelo y tener conexiones con el conglomerado militar empresarial GAESA. Aunque no ocupa un cargo oficial de poder, su presencia en reuniones de alto nivel sugiere que tiene una influencia significativa detrás del escenario en la política cubana.
¿Está Miguel Díaz-Canel al margen de las negociaciones con Estados Unidos?
Algunos indicios apuntan a que Miguel Díaz-Canel ha sido excluido de decisiones en las conversaciones secretas entre Estados Unidos y figuras del poder en Cuba, como Raúl Guillermo Rodríguez Castro. Esto subraya la percepción de que el verdadero poder en la isla reside en la familia Castro y el aparato militar, más que en las instituciones formales.
¿Qué implican las negociaciones secretas entre Cuba y Estados Unidos?
Las negociaciones secretas podrían implicar un cambio de liderazgo en Cuba y posibles reformas económicas y políticas. Estados Unidos está presionando por un relevo en la cúpula cubana y ha sostenido contactos con figuras del poder real como Raúl Guillermo Rodríguez Castro, sugiriendo un posible rediseño de la estrategia hacia Cuba.
¿Cómo ha respondido el régimen de Díaz-Canel a las presiones internacionales?
El régimen de Díaz-Canel ha intentado proyectar un frente de resistencia, pero internamente enfrenta una crisis de legitimidad y liderazgo. Las declaraciones públicas de disposición al diálogo están condicionadas al respeto de la soberanía cubana, mientras que las tensiones internas sugieren que el poder real podría estar considerando una transición controlada para evitar un colapso más drástico.
¿Qué papel juega la familia Castro en el actual escenario político cubano?
La familia Castro sigue siendo la figura central del poder en Cuba, a pesar de la presencia de Díaz-Canel como presidente designado. La influencia de Raúl Guillermo Rodríguez Castro y las negociaciones en las que está involucrado destacan la relevancia continua de la familia en la toma de decisiones políticas y económicas en la isla.
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