Las autoridades de Santiago de Cuba han impuesto una capacitación obligatoria en prevención de incendios para todos los trabajadores del sector estatal, por cuenta propia (TCP) y de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) que operan en el territorio.
El anuncio fue realizado por Aris Arias Batalla, vicepresidente provincial de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Cuba (ABVC), quien compartió los detalles en una publicación en Facebook.

Según explicó, esta medida responde al cumplimiento de lo establecido por la Ley 116, el Código de Trabajo vigente en Cuba, que reconoce como derecho de los trabajadores la seguridad y salud laboral, incluyendo acciones concretas de prevención de incendios.
La capacitación se desarrollará en la sede provincial de la ABVC, ubicada en el Comando 1 (calle Martí), y tendrá una duración de cinco días: cuatro jornadas teóricas y una práctica con examen final.
Los participantes deberán presentar su carné de identidad y pagar una cuota de 500 pesos cubanos, ya sea en efectivo o mediante transferencia electrónica.
Una advertencia especial fue dirigida a los trabajadores por cuenta propia que ofrecen servicios de mensajería para la compra de gas licuado: si no presentan la certificación de haber completado la capacitación, se les prohibirá el acceso a las balitas de gas que gestionan mediante ese servicio.
El comunicado indica que existe un plazo máximo de 30 días hábiles para formalizar la participación en el curso.
El incumplimiento será considerado una omisión sujeta a sanción, conforme al Decreto 141/1988 sobre contravenciones del orden interior y la Ley 151/2022 del Código Penal cubano.
La iniciativa se enmarca dentro de un paquete de normas que refuerzan la seguridad contra incendios en espacios laborales, como la Resolución 59/2023 del Ministerio del Interior (relativa a la capacitación comunitaria) y la norma técnica cubana NC96-00-08, que regula los métodos de extinción y protocolos de evacuación ante incendios.
En junio de 2023, tras el trágico fallecimiento de una familia compuesta por siete personas en La Habana debido a la explosión de dos ciclomotores eléctricos, el cubano Orlando Rodríguez anunció la impartición de clases gratuitas sobre seguridad en el uso de motorinas.
El objetivo era concienciar a la ciudadanía sobre los peligros de las baterías de litio mal manipuladas y prevenir futuras desgracias. Las sesiones educativas, realizadas con baterías abiertas y ejemplos prácticos, incluyeron conocimientos esenciales sobre mantenimiento, diagnóstico de fallos y técnicas para reducir el riesgo de explosiones.
Pocos días después, el 3 de julio, un incendio provocado por una instalación eléctrica defectuosa destruyó una vivienda y dañó otras colindantes en Matanzas. Aunque no se reportaron heridos, el incidente, ocurrido en la calle Domingo Mujica, encendió las alarmas sobre la vulnerabilidad de las redes domésticas en Cuba.
La combinación de tendidos eléctricos envejecidos, improvisaciones frecuentes y escasez de materiales de sustitución ha incrementado la frecuencia de estos siniestros. Vecinos señalaron la rápida actuación de los bomberos, aunque lamentaron la falta de pronunciamientos oficiales sobre medidas de prevención o asistencia a los damnificados.
Ante el aumento de estos eventos, el Cuerpo de Bomberos de Cuba publicó una serie de medidas preventivas específicas para evitar incendios de motocicletas eléctricas.
Entre las recomendaciones figuraban dejar enfriar la batería antes de recargarla, evitar su uso en interiores sin supervisión y no realizar adaptaciones técnicas que contradigan las especificaciones del fabricante. También se advirtió sobre los peligros del uso de baterías artesanales, responsables de múltiples explosiones recientes.
Estas medidas fueron difundidas en redes sociales por medios oficialistas como Televisión Camagüey, en un esfuerzo por reforzar la conciencia pública sobre los riesgos asociados al mal uso de estos vehículos cada vez más populares en la isla.
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