Luego de más de 25 años de vivir bajo amenazas, maltratos y acoso por parte de su propio padre, las hermanas Margarita y Melissa Leonard Cantero han logrado que la justicia cubana las escuche, en un contexto de creciente violencia contra la mujer en la isla.
Un tribunal les otorgó recientemente una orden de alejamiento contra su progenitor, permitiéndoles permanecer en la casa donde nacieron y que él intentó arrebatarles tras separarse de su madre.
Durante décadas, las jóvenes fueron víctimas de violencia psicológica y amenazas constantes, especialmente después de que su madre abandonara el hogar familiar.
El padre, según relataron en declaraciones a la Televisión Nacional, llegó a intentar desalojarlas de la vivienda, incluso advirtiéndoles que terminarían en la calle.
"Hace apenas un mes que vivimos más tranquilas, que podemos hacer cosas tan sencillas como chapear el patio sin miedo", compartió una de las hermanas.
El caso, que ha sido acompañado por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Casa de las Mujeres y las Familias, evidencia las enormes dificultades que enfrentan muchas mujeres en Cuba para obtener justicia en situaciones de violencia intrafamiliar.
Las víctimas denunciaron que, en una ocasión, al acudir a la policía para presentar una queja, los agentes les dijeron que “un padre no podía acosar a sus hijas”, e ignoraron su denuncia y la gravedad de la situación.
Organizaciones como la FMC han señalado que, aunque se recomienda denunciar estos casos ante las autoridades, muchas veces las víctimas deben regresar a vivir con su agresor debido a la grave crisis habitacional que enfrenta la isla, lo que perpetúa el ciclo de violencia.
En este contexto, el breve reportaje televisivo llama a que "los operadores del derecho —jueces, fiscales, policías— actúen con mayor responsabilidad y sensibilidad al evaluar este tipo de denuncias".
"La violencia no es responsabilidad únicamente de la FMC o de la Fiscalía. Es una responsabilidad de toda la sociedad. Se necesita mucho más apoyo comunitario y voluntad institucional para que casos como este no se repitan", expresó una de las voces que ha seguido el proceso.
Este caso, aunque con tintes propagandísticos en su cobertura estatal, parece reflejar una situación real y dolorosa.
También subraya la urgente necesidad de transformar la cultura institucional en Cuba, donde por años las denuncias por violencia intrafamiliar han sido ignoradas o minimizadas, incluso por la prensa oficialista.
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