El puente giratorio de Matanzas, una reliquia de acero suspendida sobre el río San Juan, sigue siendo un lugar de encuentros, promesas y decisiones que desafían la lógica, y la seguridad.
Esta estructura, que ha resistido el paso del tiempo y el abandono, fue recientemente escenario de una historia de amor con tintes de peligro.
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Según relató el periódico oficialista Girón, una pareja de jóvenes eligió el emblemático puente como refugio ante la falta de opciones recreativas.

Sin cine ni planes, caminaron sin rumbo hasta llegar al lugar donde el río y el hierro se cruzan, y en ese lugar, entre silencios y miradas, él preguntó: “¿Y si me lanzo?”.
Y sin más, se arrojó al agua desde lo alto, en un gesto que ella interpretó como una declaración sin palabras.
La escena, cargada de simbolismo, dejó un mensaje entre líneas: el amor, cuando es verdadero, a veces se lanza al vacío confiando en que el otro estará abajo, esperando.
Sin embargo, esta práctica, lejos de ser nueva, forma parte de una tradición peligrosa en la provincia.
Arrojarse desde puentes es un acto común entre niños y jóvenes matanceros, pero no por ello deja de implicar riesgos.
Las estructuras, afectadas por años de deterioro y desatención, podrían ser el escenario de la lamentable consecuencia de la imprudencia.
Aunque la escena pueda inspirar versos y metáforas, algunos coinciden en que es urgente fomentar la conciencia sobre los peligros que entraña este tipo de acciones: el amor puede ser ciego, pero la prevención nunca debe cerrarse los ojos.
Un puente centenario con historia, ingeniería y potencial turístico por redescubrir
Tal vez en 2025, el emblemático puente giratorio de Matanzas vuelva a moverse sobre su eje, como testimonio vivo de la ingeniería del pasado y símbolo de la ciudad.
Así lo anunció el máster Leonel Pérez Orozco, conservador de Matanzas, durante una sesión de la Tertulia de la Matanceridad celebrada el año pasado en la sede provincial de la Uneac.
Según explicó el especialista, citado por el periódico Girón, el viaducto sería sometido a una inspección técnica por parte de expertos matanceros y habaneros, y de las conclusiones de ese diagnóstico dependerá si se aprueba o no su restauración.
El puente, con una longitud aproximada de 70 metros, fue inaugurado el 8 de abril de 1904 tras ser trasladado desde Estados Unidos en piezas desmontadas.
Se instaló sobre el río San Juan, a unos 50 metros de su desembocadura, y su base original de madera —que soportó durante décadas el paso de trenes cargados de azúcar— fue sustituida en 1981 por pilotes de hormigón armado.
El mecanismo de giro se basa en ruedas dentadas activadas por un motor fabricado en Filadelfia, que inicialmente se alimentaba con pilas de magneto y luego con energía eléctrica.
La operación de giro duraba un minuto y 40 segundos, y era necesario accionar los mecanismos al menos una vez por semana para evitar el deterioro por oxidación.
Sin embargo, el sistema lleva más de dos décadas inactivo y la última vez que el puente giró fue gracias al esfuerzo manual de dos trabajadores ferroviarios, que lograron moverlo lentamente con una palanca hasta alinearlo entre los barrios de Matanzas y Pueblo Nuevo.
El puente giratorio de Matanzas no solo es una pieza única en Cuba, sino que pertenece a una tipología de estructuras hoy escasas en el mundo.
Existen similares en Egipto (como El Ferdam, el más largo del mundo sobre el Canal de Suez), Uruguay (Puente de Carmelo) y Argentina (Puente de la Mujer). En España, este tipo de viaductos fueron comunes en el pasado, aunque muchos ya han sido sustituidos.
A diferencia de los puentes basculantes u oscilantes modernos, el de Matanzas conserva una doble funcionalidad: permitir el tránsito ferroviario o vehicular y, al mismo tiempo, facilitar el paso de embarcaciones.
Su recuperación no solo tendría un valor patrimonial, sino que potenciaría su atractivo como punto turístico, fortaleciendo a la Atenas de Cuba como destino cultural y de historia viva.
En junio pasado, una pareja de ancianos cubanos fue fotografiada mientras recorría de la mano las calles de La Habana, despertando la admiración de miles de usuarios en redes sociales por su ternura y la complicidad reflejada en sus gestos.
La escena, compartida en plataformas digitales, sirvió de recordatorio sobre el amor duradero, ese que sobrevive al paso del tiempo y las dificultades cotidianas, aferrado a los pequeños actos como caminar juntos bajo el sol habanero.
Meses después, una historia de reencuentro conmovió a muchos: un cubano regresó a la isla tras dos años de ausencia y sorprendió a su pareja en lo que sería un momento viral.
Las lágrimas, el abrazo y la emoción capturada en video revelaron la profundidad de los lazos que permanecen intactos a pesar de la distancia y del tiempo separados por circunstancias migratorias, tan comunes en la realidad cubana actual.
Hace apenas un mes, otra muestra de amor inesperado se volvió noticia cuando un cubano pidió matrimonio a su novia embarazada de mellizos, en medio de una celebración familiar.
El gesto, cargado de ternura y esperanza, fue capturado en un video que recorrió las redes, exaltando los valores de compromiso y familia, incluso en contextos de crisis económica y social.
Estas historias, al igual que la que se vivió en el puente giratorio de Matanzas, reflejan distintas formas de amor en la Cuba contemporánea: desde la devoción silenciosa hasta los gestos públicos más audaces.
Preguntas frecuentes sobre el puente giratorio de Matanzas
¿Cuál es la historia del puente giratorio de Matanzas?
El puente giratorio de Matanzas fue inaugurado el 8 de abril de 1904 tras ser trasladado desde Estados Unidos en piezas desmontadas. Su mecanismo de giro, basado en ruedas dentadas, fue activado inicialmente por un motor fabricado en Filadelfia. A lo largo de los años, el puente ha soportado el paso de trenes cargados de azúcar y ha sido testigo de encuentros, promesas y saltos peligrosos, convirtiéndose en un símbolo de la ciudad.
¿Por qué el puente giratorio de Matanzas es considerado peligroso?
El puente es considerado peligroso debido a que muchos jóvenes y niños matanceros se arrojan desde él al río San Juan, una práctica que, aunque común, implica riesgos. El deterioro de la estructura añade un factor adicional de peligro, pues podría colapsar debido al abandono y la falta de mantenimiento.
¿Cuál es el estado actual del puente giratorio de Matanzas y su potencial de restauración?
Actualmente, el puente giratorio lleva más de dos décadas inactivo, aunque se espera que en 2025 se someta a una inspección técnica para determinar su viabilidad de restauración. Su recuperación no solo representaría un valor patrimonial, sino que también potenciaría el turismo en Matanzas como un destino cultural e histórico.
¿Qué implicaciones turísticas podría tener la restauración del puente giratorio de Matanzas?
La restauración del puente podría convertirlo en un atractivo turístico significativo, destacando su ingeniería histórica y funcionalidad única. Esto podría fortalecer la imagen de Matanzas como un destino cultural y de historia viva, atrayendo a visitantes interesados en su patrimonio arquitectónico e industrial.
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