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En medio del profundo dolor e impacto causado por el tiroteo ocurrido en el campus de la Universidad Estatal de Florida (FSU), la madre y la abuela biológica del presunto tirador, Phoenix Ikner, han alzado la voz en una entrevista exclusiva con DailyMail.com, ofreciendo un crudo testimonio sobre el pasado familiar del joven de 20 años y señalando directamente a su padre y madrastra como responsables de su presunta radicalización.
Phoenix, sospechoso de matar a dos personas y herir a otras seis en el ataque perpetrado el jueves en Tallahassee, fue identificado por la policía como hijo de la ayudante del alguacil del condado de León, Jessica Ikner. Según las autoridades, utilizó el arma de su madrastra en el ataque. El joven permanece hospitalizado con heridas graves pero no mortales.
La abuela materna de Ikner, Susan Eriksen describió al padre del joven, Christopher Ikner, y a Jessica, su esposa, como “personas bastardas y podridas” que alejaron al muchacho de su familia biológica y contribuyeron a moldear su pensamiento violento. “Le enseñaron a cazar, son gente intolerante, odiaban a mucha gente”, afirmó la señora de 79 años.
Eriksen reveló que ni ella ni su hija, Anne Mari Eriksen, madre biológica de Ikner, habían visto al joven en más de 10 años tras una larga y amarga batalla por la custodia. “Era un niño dulce, muy inteligente… fue la peor pelea por la custodia”, lamentó.
Por su parte, la madre de Ikner dijo estar “tan conmocionada como todos los demás… esto es muy duro, muy triste. Uno simplemente no piensa que esto va a pasar”.
Su madre añadió que se enteraron del tiroteo por la televisión y no por el padre, quien cortó todo contacto con ellas hace años. “Intentamos llamar, pero nos colgó y luego cambió el número”, relató.
Ambas mujeres dijeron estar buscando formas de ver a Phoenix en el hospital, aunque aseguran que las autoridades no les han permitido acercarse.
Documentos judiciales citados por DailyMail.com confirman que Anne Mari Eriksen enfrentó numerosos cargos durante la disputa por la custodia, incluyendo la expulsión del menor del estado. Llegó a llevarse a Phoenix a Noruega, donde ambos tienen ciudadanía.
Fue sentenciada a 200 días de cárcel, 170 de ellos ya cumplidos, y se le prohibió el contacto con su hijo, así como con su escuela, médicos y programas extracurriculares. En los archivos legales, Phoenix aparece con su nombre original: Christian Eriksen (sin relación con el futbolista del mismo nombre).
La madre compartió una publicación en redes sociales el día del tiroteo, poco antes de que se revelara públicamente la identidad del atacante, en la que expresaba preocupación por su hijo y acusaba al padre de alienación parental. “Es horrible que el padre de tu hijo alienante sea tan inestable mentalmente, junto con su esposa policía”.
Tras el ataque, comenzaron a surgir testimonios preocupantes sobre las inclinaciones políticas y sociales del joven. Excompañeros de grupos de debate y clubes políticos en FSU aseguraron que Ikner promovía abiertamente la supremacía blanca y discursos de extrema derecha.
“Era conocido por cruzar los límites. Promovía retórica fascista, valores supremacistas blancos y apoyaba fervientemente a Donald Trump”, afirmó Reid Seybold, presidente de un club político que lo expulsó.
Otro estudiante, Riley Pusins, corroboró estas afirmaciones, asegurando que Phoenix asistía a reuniones cada semana y era ampliamente identificado como un “fascista” entre sus compañeros.
El jueves, Ikner fue captado en videos caminando por el campus de FSU y disparando de forma indiscriminada a estudiantes. Las redes sociales se inundaron de imágenes de pánico y caos, incluyendo escenas de víctimas siendo socorridas por paramédicos.
Dos hombres adultos perdieron la vida, seis personas resultaron heridas mientras huían del lugar. El domingo por la mañana, los médicos reportaron que las víctimas continúan haciendo avances en su recuperación. Mientras que el lunes está programado el inicio de clases en FSU.
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