El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel Bermúdez visitó este miércoles el municipio de Majagua, en la provincia de Ciego de Ávila, donde recorrió centros económicos y sociales escoltado por una comitiva que se trasladó en dos helicópteros, según imágenes y reportes locales.
La visita ocurre justo antes del acto oficial por el Día Internacional de los Trabajadores, que se celebrará este 1ro de Mayo en La Habana.

Viaje aéreo en contraste con la escasez
En un país golpeado por una de las crisis económicas más severas de las últimas décadas, marcada por el colapso de servicios básicos, apagones, inflación descontrolada y una escasez de alimentos y medicinas, la llegada en helicóptero del jefe de Estado ha despertado desconcierto.
Mientras miles de cubanos apenas pueden permitirse el transporte urbano o provincial por la falta de combustible y piezas de repuesto, la alta dirección del país continúa usando medios exclusivos del Estado para hacer recorridos que buscan mostrar cercanía con la población y reforzar su imagen ante el creciente descontento social.
“Baños de pueblo” en clave política
Durante su estancia en Majagua, Díaz-Canel intercambió con trabajadores de la Unidad Empresarial de Base de Servicios Integrales del municipio, en un ambiente cuidadosamente coreografiado que coincide con la antesala del Primero de Mayo, una fecha en la que tradicionalmente el gobierno intenta mostrar una imagen de unidad y respaldo popular.
Este tipo de visitas se ha convertido en una práctica habitual del mandatario, que en los últimos meses ha intensificado sus apariciones públicas en provincias, muchas veces con un marcado componente propagandístico, en momentos en que su popularidad atraviesa mínimos históricos.
El contraste con la realidad cotidiana
Lejos de resolver los graves problemas estructurales del país, estos recorridos parecen formar parte de una estrategia para simular gestión y conexión con el pueblo.
Sin embargo, para millones de cubanos, la realidad sigue siendo la misma: salarios que no alcanzan para vivir, un sistema de salud colapsado, y una desesperanza generalizada que se expresa en las calles, en los barrios y en las redes sociales.
El despliegue de recursos para transportar en helicópteros a funcionarios en medio de semejante crisis no solo resulta cuestionable, sino que refuerza la imagen de una élite dirigente cada vez más desconectada de las necesidades reales de la población.
Archivado en: