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El Ministerio de Exteriores de Alemania respondió con firmeza este viernes a las críticas del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, quien calificó como “tiranía disfrazada” la decisión del gobierno alemán de otorgar nuevos poderes de vigilancia a su agencia de inteligencia sobre el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
“Esto es democracia”, expresó la Cancillería alemana en su cuenta oficial de X, asegurando que la medida es fruto de una investigación “exhaustiva e independiente” destinada a proteger la Constitución y el Estado de derecho. “Hemos aprendido de nuestra historia que el extremismo de derecha debe ser detenido”, agregó el ministerio.
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Las tensiones estallaron tras la decisión de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución de clasificar al AfD como una organización extremista de derechas. Esta calificación permite a los servicios de inteligencia utilizar herramientas como informantes, grabaciones y vigilancia para monitorear sus actividades.
En X, Rubio denunció que “Alemania acaba de otorgar a su agencia de espionaje nuevos poderes para vigilar a la oposición” y defendió a AfD, señalando que lo verdaderamente extremista son “las letales políticas de inmigración de fronteras abiertas” del actual gobierno alemán.
También se pronunciaron en defensa del partido ultraderechista el vicepresidente estadounidense JD Vance y el magnate Elon Musk, quien ha promovido activamente a AfD en la plataforma X.
El AfD, que quedó en segundo lugar en las elecciones de febrero, ha sido señalado por “despreciar la dignidad humana” y agitar contra migrantes y refugiados, según la inteligencia alemana. Sus líderes, Alice Weidel y Tino Chrupalla, calificaron la decisión como un “golpe severo a la democracia” y anunciaron acciones legales.
La polémica estalla en la antesala del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial y en medio de un proceso político que podría llevar al conservador Friedrich Merz al cargo de canciller. Hasta ahora, el “muro de contención” que aísla a la ultraderecha del poder institucional se mantiene firme.
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