Una instalación migratoria que solía ser símbolo del colapso fronterizo en el suroeste de Estados Unidos se ha convertido en un terreno completamente vacío.
Así lo mostró un video difundido en X por la cuenta oficial de U.S. Border Patrol Del Rio Sector (@USBPChiefDRT), donde se aprecian imágenes aéreas e interiores del centro entre 2023 y mayo de 2025. Sin embargo, no especifican el nombre y ubicación de este punto fronterizo.
"¡Mucho ha cambiado en los últimos meses! En su punto máximo, esta instalación requería alrededor de 750 empleados para procesar a miles de inmigrantes ilegales cada semana, sumando cerca de 700,000 en tres años. Ahora, este terreno vacío sirve como recordatorio de que la frontera está más segura que nunca", se lee en el mensaje que acompaña al video.
Reducción drástica de cruces
La transformación de la estación coincide con el endurecimiento de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump.
"Los cruces en la frontera suroeste en marzo cayeron a su nivel más bajo en la historia de EE.UU., un 94 % menos que en marzo del año pasado bajo el presidente Biden", declaró la administración Trump a principios de abril en la red social X.
En marzo de este año se registraron alrededor de 28.000 encuentros fronterizos, frente a más de 256.000 en el mismo mes de 2024. Tom Homan, el Zar de la Frontera, aseguró que "los cruces han bajado un 96 %", y atribuyó este éxito al apoyo militar que respalda a los agentes de la Patrulla Fronteriza.
Militarización de la frontera
Bajo el nuevo mandato de Trump, la frontera sur de EE.UU. ha sido escenario de un gran despliegue militar. El presidente firmó una orden ejecutiva al inicio de su gestión para redefinir la política de seguridad nacional, enfocándose en combatir la inmigración ilegal y el narcotráfico como amenazas directas.
El 2 de mayo se conformó una nueva Área de Defensa Nacional (NDA, por sus siglas en inglés) en El Paso, Texas, integrándose a la base militar de Fort Bliss.
En total, más de 9.000 soldados están desplegados a lo largo de la frontera, apoyados por vehículos blindados, helicópteros de combate y destructores navales con experiencia en operaciones internacionales. La Guardia Costera también participa activamente en labores de patrullaje marítimo para frenar cruces ilegales por mar.
El mayor Wes Shinego, vocero del Ejército estadounidense, calificó la iniciativa como el comienzo de una "campaña multifrente" que combina "presencia física, decisiones ejecutivas y cooperación internacional".
El gobierno mexicano también ha reforzado su papel en esta estrategia con la movilización de 10.000 soldados en su lado de la frontera, como parte de un acuerdo bilateral. Este cerco coordinado tiene como objetivo cortar las rutas del tráfico de personas, armas y drogas.
La transformación de esta instalación migratoria en un terreno vacío es, para el gobierno de Trump, prueba tangible de la efectividad de su política de seguridad fronteriza. Sin embargo, defensores de derechos humanos han advertido sobre los posibles efectos humanitarios de estas medidas.
Mientras tanto, las imágenes compartidas por la Patrulla Fronteriza se utilizan como símbolo del nuevo enfoque de mano dura: una frontera fortificada y militarizada que busca frenar en seco los flujos migratorios históricos que han marcado la región durante décadas.
Archivado en:
