Un nuevo incendio en una base de ómnibus en Cuba ha vuelto a poner en evidencia la falta de seguridad que aqueja al sistema de transporte público del país.
Esta vez, el siniestro tuvo lugar en la noche del lunes en la Unidad Empresarial de Base (UEB) Ómnibus Nacionales Camagüey, donde tres vehículos resultaron completamente destruidos por las llamas.
El fuego se originó pasadas las 8:00 pm en el área del taller, donde una de las guaguas comenzó a incendiarse por causas aún desconocidas.
El siniestro se propagó rápidamente a otros dos vehículos que se encontraban en las cercanías, generando una escena de gran tensión que fue contenida solo gracias a la rápida intervención de los bomberos.
Según reportó el periódico oficial Adelante, el incendio fue finalmente controlado y no se reportaron pérdidas de vidas humanas, aunque los daños materiales son severos.
Los tres vehículos calcinados estaban asignados a las rutas Camagüey-Matanzas, Camagüey-Guantánamo y a labores de flete, lo que agrava la situación ya crítica del transporte interprovincial en Cuba.
En un país donde cada guagua en funcionamiento representa un bien escaso y estratégico, la pérdida de estos medios representa un golpe significativo para la movilidad de los ciudadanos.
Al lugar acudieron representantes del Partido, del Gobierno provincial y del Ministerio del Interior.
AUTORIDADES ASEGURAN QUE EL SERVICIO SE MANTENDRÁ ESTABLE
Al cierre de esta nota, las autoridades de transporte aseguraron que a pesar de la gravedad del siniestro y la pérdida total de tres ómnibus, las rutas planificadas desde la provincia no se verán afectadas.
Así informó Reinier Gómez Muñoz, director de la Unidad Empresarial de Base ubicada en el reparto Jayamá, quien explicó que la adecuada disponibilidad técnica del parque vehicular permitirá mantener el servicio habitual, incluidos trasbordos y fletes.
Esa capacidad operativa, según afirmó, garantiza la continuidad de los recorridos programados sin interrupciones.

De acuerdo con el directivo, el fuego comenzó en uno de los vehículos y se propagó a los otros dos que se encontraban en el taller, separados a unos tres metros. Las guaguas estaban en proceso de reparación.
La situación fue contenida por fuerzas del Cuerpo de Bomberos del Ministerio del Interior, quienes requirieron apoyo de pipas de agua procedentes de distintos sectores de la ciudad.
Una vez controlado el fuego, fue posible constatar los daños severos sufridos por los vehículos siniestrados. Las afectaciones abarcaron cristales, carrocerías, asientos, cortinas y otros componentes, dejando las estructuras prácticamente inutilizables.
Las autoridades anunciaron una investigación para determinar las causas del incendio.
CADENA DE INCENDIOS EN EL TRANSPORTE PÚBLICO CUBANO
Este nuevo suceso se suma a una cadena de eventos similares ocurridos en el último año que evidencian tanto la vulnerabilidad del parque vehicular como la precariedad de las condiciones en que operan muchas unidades del transporte público cubano.
En febrero, un cortocircuito provocó el incendio de una guagua en La Habana perteneciente a la Terminal Playa. El ómnibus, identificado con el número 5005, quedó totalmente destruido, aunque afortunadamente no se registraron víctimas.
En octubre de 2023, otra unidad -esta vez de la ruta P11 en la terminal de Alamar- fue consumida por el fuego una madrugada en el municipio Habana del Este. El vehículo quedó reducido a una estructura calcinada, sin que se dieran detalles sobre las causas.
Durante ese año, también se reportaron incendios en vehículos de transporte en Baracoa, La Habana y Artemisa. En todos los casos, la intervención de los bomberos evitó pérdidas humanas, pero los daños materiales han sido irreversibles.
Las imágenes difundidas por testigos y medios locales muestran escenas similares: grandes columnas de humo negro, chasis de guaguas calcinadas y cuerpos metálicos irreconocibles.
Aunque las autoridades siempre prometes investigaciones en cada caso, no se han divulgado hasta el momento conclusiones claras sobre la causa detrás de estos siniestros.
Sin embargo, especialistas y ciudadanos señalan factores como el deterioro de los sistemas eléctricos, la falta de mantenimiento preventivo, la mala calidad del combustible y la antigüedad de muchos de los ómnibus como elementos de riesgo constante.
La crisis del transporte en Cuba se ha profundizado con la escasez de combustible, la falta de piezas de repuesto y una infraestructura obsoleta.
En este contexto, la pérdida de tres ómnibus en Camagüey representa mucho más que un accidente aislado: es otro signo de un sistema al borde del colapso, donde los pasajeros deben soportar largas esperas, hacinamiento y ahora también el temor a que un viaje cotidiano pueda terminar en tragedia.
El país continúa a la espera de soluciones de fondo a una problemática que afecta a millones de cubanos. Mientras tanto, cada nuevo incendio no solo devora vehículos, sino que consume también un poco más la ya escasa esperanza de una movilidad digna en la Isla.
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