Los frecuentes apagones en Cienfuegos han obligado al Registro Civil a volver a escribir documentos a mano, lo que sumado a los trámites de prelegalización, genera atrasos en la obtención de las certificaciones.
Esto afecta directamente a la enorme cantidad de personas que acude a diario a solicitar documentos necesarios para emigrar o tramitar la ciudadanía española, en medio de una creciente presión migratoria en Cuba.
Según reportó el canal local Perlavisión, la falta de electricidad impide el funcionamiento normal del sistema digital del registro civil.
Por ello, se ha retomado el uso de modelos físicos, aún vigentes, para emitir certificaciones de nacimiento, matrimonio y defunción.
Sin embargo, al no contar con código QR, estos documentos deben pasar por un proceso adicional de prelegalización en la Dirección Provincial de Justicia, donde se certifica que el contenido de los modelos manuscritos es veraz.
Este nuevo paso, que antes no era necesario en los documentos digitales, añade más demoras burocráticas al ya congestionado sistema, y se suma al estrés de quienes necesitan estos papeles con urgencia para iniciar procesos legales en el exterior.
Pese a las condiciones adversas, las autoridades aseguran que el personal del Registro Civil trabaja de forma ininterrumpida y que los documentos a mano tienen validez fuera de Cuba.
No obstante, la combinación de apagones, procedimientos manuales y trámites adicionales está generando cuellos de botella en uno de los servicios más demandados de la provincia.
Una situación similar ocurre en la provincia de Las Tunas, según reconoció el medio oficialista Periódico 26, que reportó afectaciones en el funcionamiento del Registro Civil local debido a los apagones y problemas de conectividad.
En el municipio cabecera, la falta de sincronización eléctrica entre dependencias de Justicia dificulta la entrega de documentos en los plazos previstos.
Daylenis de la Caridad Romero Sánchez, registradora principal en el territorio, explicó que la entidad continúa prestando servicios clave como certificaciones de nacimiento, matrimonio, defunción, juras de intención, reconocimiento paterno y trámites vinculados a la plataforma móvil Bienestar.
Sin embargo, reconoció que, ante los fallos tecnológicos, deben recurrir a modelos impresos o manuscritos cuando los datos no están disponibles en el sistema.
“Tenemos modelos impresos que se emiten cuando la certificación no está en el sistema, pero a veces se nos imposibilita contactar con otros registros de Cuba y nos toca hacerlo manuscrito”, afirmó Romero Sánchez, quien también señaló que el personal ha tenido que extender su horario para cumplir con la demanda.
Aunque estas certificaciones a mano son aceptadas por las embajadas, si se requiere legalización, solo pueden procesarse dentro de la provincia donde se emitieron, subrayó la especialista, aportando un nuevo elemento que recrudece la burocracia.
El uso obligatorio de documentos manuscritos debido a los apagones, sumado a la desconexión entre sistemas y oficinas, prolonga aún más los tiempos de espera en una red ya sobrecargada.
La situación en Las Tunas refleja una problemática nacional que afecta directamente a miles de cubanos que necesitan documentación para emigrar, realizar trámites en el exterior o regularizar su estatus legal en medio de la crisis actual.
Las oficinas del Registro Civil en Cuba atraviesan una crisis sistémica que se extiende por varias provincias, reflejo del deterioro institucional y la precariedad operativa que afecta directamente a miles de ciudadanos.
En Santiago de Cuba, el sistema prácticamente colapsó, limitando su atención a apenas cinco turnos diarios y obligando a quienes buscan certificaciones a hacer colas desde la madrugada o a pagar servicios informales para garantizarse un lugar.
Una realidad similar se vive en Matanzas, donde los turnos en el Registro Civil llegaron a venderse por hasta 700 pesos cubanos, evidencia de una burocracia tan saturada como vulnerable a prácticas corruptas.
La falta de capacidad para absorber la alta demanda ha generado un mercado negro de citas que se aprovecha del desespero de quienes necesitan documentación para trámites migratorios o legales urgentes.
En La Habana, los problemas no son menores. Un ciudadano denunció la desaparición de varios certificados de defunción que entregó al Registro Civil para su legalización, sin recibir respuesta ni solución por parte de las autoridades.
Otro caso paradigmático ocurrió cuando un ciudadano en La Habana llevaba más de tres meses esperando un certificado de nacimiento solicitado en el Registro Civil, sin que la oficina ofreciera ninguna solución clara.
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