El viceministro primero de Energía y Minas, Argelio Jesús Abad Vigoa, aseguró este miércoles que los apagones que afectan a millones de cubanos no son consecuencia de errores internos, sino del "criminal bloqueo norteamericano contra Cuba".
Sus declaraciones fueron en una comparecencia especial en el programa televisivo Mesa Redonda. Abad le aclaró al presentador Randy Alonso que no se puede hablar del sufrimiento del pueblo cubano con los apagones como si fuera algo ajeno, porque las autoridades también padecen los efectos de los cortes eléctricos.
"Aquí no podemos decir que los apagones los sufre el pueblo; nosotros somos parte del pueblo y los estamos sufriendo también", dijo.
El funcionario insistió en que la crisis energética cubana es, en primer lugar, una consecuencia del embargo de Estados Unidos a la isla.
"Los apagones son consecuencia del criminal bloqueo norteamericano contra Cuba. No es muela, no es algo ficticio, no es retórica", expresó.
Además, Abad asegura que el Ministerio de Energía y Minas enfrenta diariamente obstáculos en sus gestiones comerciales, en la búsqueda de combustible, la contratación de barcos, el acceso a tecnologías y la posibilidad de realizar mantenimientos imprescindibles a equipos que no pueden ser reparados en la isla.
“Incluso algunos recursos adquiridos en el exterior traen problemas ocultos para que el gobierno cubano no pueda salir de esta situación de crisis energética”, afirmó.
“El bloqueo es la primera causa y la más importante. Por el bloqueo no tenemos acceso a financiamiento internacional. Si pudiéramos tener créditos internacionales, nosotros podríamos resolver este problema energético con nuestros propios recursos”, aseguró.
La UNE admite una situación grave
Durante el mismo espacio televisivo, el director de la Unión Eléctrica de Cuba (UNE), Alfredo López Valdés, reconoció que el sistema electroenergético nacional atraviesa un momento crítico.
“La situación del sistema eléctrico es grave. Hay largas horas de apagón que imposibilitan rotar los circuitos”, dijo.
Aseguró que están trabajando en la reparación de cinco bloques generadores que, una vez sean sincronizados al sistema, aportarían más de 500 megawatts de capacidad. Sin embargo, advirtió que la falta de diésel compromete la sostenibilidad de la generación distribuida.
El déficit de combustible afecta directamente la capacidad del país para mantener un servicio eléctrico estable, especialmente en zonas rurales y durante el horario pico. Los apagones continuarán por tiempo indefinido.
Protestas y apagones: la otra cara de la crisis
Las declaraciones oficiales intentaron explicar una crisis que comenzó hace más de cinco años y que se caracteriza por apagones prolongados, falta de combustible y una infraestructura eléctrica obsoleta. Millones de cubanos no pudieron ver la Mesa Redonda porque llevaban más de 24 horas sin servicio eléctrico.
La noche del 21 de mayo, nuevas protestas sacudieron la región oriental de Cuba. En el barrio Micro 9, en Santiago de Cuba, vecinos salieron a las calles durante el apagón para exigir cambios en el gobierno. También hubo manifestaciones en diferentes zonas de Bayamo.
Los manifestantes coreaban "corriente" y "comida", en medio de la oscuridad y la creciente escasez de productos básicos. Los gritos desesperados resonaron en la noche, reflejando el hartazgo de una población asfixiada por la crisis económica, la falta de soluciones desde el gobierno y la represión política.
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