La Oficina Nacional de Estadística e Información de Cuba (ONEI) informó que, durante abril pasado, el precio del pan redondo suave no normado (80 gramos) alcanzó los 60 pesos cubanos (CUP) en Santiago de Cuba, la cifra más alta registrada en el país ese mes. El precio mínimo fue de 18 CUP en Ciego de Ávila, lo que evidencia una marcada desigualdad regional en el acceso a este alimento básico.
En La Habana, los precios oscilaron entre 21,42 y 58,33 CUP por unidad, lo que la convierte en una de las provincias con mayor dispersión interna. Matanzas fue la única que reportó un precio único de 39 pesos, sin variaciones, mientras que en Cienfuegos y Villa Clara también se registraron valores máximos por encima de los 50 CUP. Provincias como Guantánamo, Holguín y Las Tunas mostraron precios más contenidos, aunque igualmente elevados en relación con los salarios promedio.
Según la ONEI, los datos fueron recogidos a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el mercado no estatal y forman parte del esfuerzo gubernamental por ofrecer información actualizada sobre la economía nacional.

El informe se publica en un contexto marcado por la crisis de abastecimiento de harina de trigo que ha obligado a restringir la producción y distribución del pan normado en varias provincias. En Artemisa, por ejemplo, el pan se entrega en días alternos y se elabora con mezclas de boniato, yuca y calabaza. En Guantánamo, la distribución del pan normado se limita a menores de 13 años y a instituciones sociales, mientras que el pan liberado se ha encarecido significativamente. Cienfuegos implementó nuevos precios que alcanzan hasta 150 CUP por una pieza de 200 gramos, en respuesta al aumento de costos de producción.
En Santiago de Cuba, donde la ONEI registró el precio máximo nacional, en marzo se había denunciado públicamente que una bola de pan se vendía hasta en 50 CUP. La situación generó protestas ciudadanas por la especulación en el mercado informal y la falta de regulación por parte del Estado.
La venta del pan normado en Ciego de Ávila también fue restringida a días alternos, debido a que la disponibilidad de harina apenas cubre el 50 por ciento de la demanda local.
A nivel nacional, la población enfrenta una combinación de encarecimiento, racionamiento y disminución de la calidad del pan, lo que ha intensificado el malestar en un contexto de salarios estancados y alta inflación.
El dato oficial difundido por la ONEI no solo confirma la tendencia al alza de los precios del pan, sino que también evidencia la desigualdad regional en el acceso a productos esenciales para la dieta de la población cubana. En ausencia de medidas efectivas para frenar la especulación y garantizar la producción estable, el panorama apunta a un deterioro sostenido de las condiciones de vida, especialmente entre los sectores más vulnerables.
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