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Cameron Dylan McDougall, un ciudadano canadiense de 28 años, desató una serie de actos violentos que comenzaron en pleno vuelo internacional y culminaron con una agresión a oficiales de seguridad en el Aeropuerto Internacional de Miami.
Los incidentes, ocurridos entre el 27 y el 28 de diciembre de 2024, fueron captados por cámaras de vigilancia y han sido dados a conocer a la opinión pública este miércoles, cinco meses después de los hechos, generando un intenso debate sobre la respuesta de las autoridades ante pasajeros agresivos.
Un vuelo desviado por violencia a bordo
Los hechos comenzaron el 27 de diciembre de 2024, cuando McDougall viajaba en un vuelo de Copa Airlines entre Ciudad de Panamá y Toronto.
Durante el trayecto, según documentos judiciales citados por varios medios, "golpeó físicamente a otro pasajero", lo que obligó al piloto a desviar el vuelo hacia Miami.
A pesar de la agresión en el aire, McDougall no fue arrestado al aterrizar en Florida.
Según Univisión, "le dijeron que podía reservar un vuelo desde Miami a Toronto en otra aerolínea". De este modo, el canadiense compró un boleto con Air Canada para continuar su viaje al día siguiente.
La agresión en el aeropuerto
La mañana del 28 de diciembre, mientras McDougall se preparaba para abordar su vuelo de Air Canada, volvió a protagonizar una escena violenta, esta vez dentro del área de seguridad del aeropuerto de Miami.
Según los fiscales citados por Infobae, "sin previo aviso, golpeó a otro pasajero alrededor de las 6:37 de la mañana" luego de pasar el control de seguridad.
Acto seguido, "golpeó a un guardia de seguridad del aeropuerto que intentó intervenir", y posteriormente "regresó al área de control de seguridad y lanzó tres golpes a un supervisor de la TSA, quien esquivó los golpes", según reportó Local 10 News.
Las grabaciones de seguridad, dadas a conocer ahora, muestran cómo McDougall vuelve al punto de control, "camina tranquilamente antes de girar repentinamente, detenerse, observar a su alrededor y lanzar un golpe a un agente".
Tras esto, se observa un forcejeo en el que McDougall "fue empujado y cayó sobre un contenedor de plástico", y luego, desde el suelo, "golpeó en la cara 'al menos tres veces'" a un segundo oficial de la TSA, causándole heridas leves, según detallaron las autoridades.
Telemundo 51 señaló que el agresor ya había pasado el escáner de metales cuando "regresó inesperadamente, cruzó una barrera de seguridad y golpeó a un agente". El mismo medio indicó que "la agresión paralizó momentáneamente el checkpoint y fue presenciada por varios pasajeros".
Arresto y cargos múltiples
Después del incidente, McDougall fue arrestado por oficiales del Departamento de Policía de Miami-Dade y enfrenta múltiples cargos estatales y federales por sus actos.
Entre los cargos se encuentran: "agresión a un oficial de las fuerzas del orden, agresión a un ciudadano de la tercera edad y alteración de la seguridad aérea".
A nivel federal, McDougall "se declaró culpable el 19 de mayo ante un tribunal federal de dos cargos de agresión, resistencia o impedimento a ciertos oficiales o empleados"
Por cada uno de estos delitos podría enfrentar hasta un año de prisión. Esta declaración fue parte de un acuerdo con los fiscales, con el objetivo de evitar un juicio prolongado.
En cuanto a los procesos estatales, tiene una audiencia pendiente en la corte de Miami-Dade programada para el 2 de junio.
Un patrón de conducta violenta
El hecho de que las autoridades no detuvieran inicialmente a McDougall tras la primera agresión en el vuelo ha sido motivo de cuestionamientos, ya que la falta de una acción inmediata permitió que al día siguiente ocurriera un segundo incidente, con implicaciones más graves al involucrar a personal de seguridad federal.
Las imágenes de vigilancia divulgadas muestran con claridad la naturaleza repentina y agresiva de sus acciones.
La audiencia de sentencia en el tribunal federal de Miami está prevista para este viernes 30 de mayo. La corte determinará la pena que enfrentará el ciudadano canadiense por los dos cargos federales de agresión a funcionarios, de los que ya se ha declarado culpable.
La expectativa gira ahora en torno a si la justicia estadounidense impondrá la pena máxima de hasta dos años de prisión, o si el acuerdo alcanzado con los fiscales resultará en una condena menor.
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