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La ciudad de Cienfuegos, considerada por muchos como la más limpia de Cuba, muestra una cara sucia y descuidada cada sábado tras la popular Feria de La Calzada, un espacio de abastecimiento y comercialización que termina convertido en un foco de desechos y abandono.
En la feria a lo largo de la Avenida 64 y áreas colindantes como Castillo y Medio se vende desde alimentos hasta útiles para el hogar y ropa, entre varias opciones. Atrae a ciudadanos de municipios como Palmira, Rodas y Cruces, una movilidad que revela la escasez de otros territorios.
Pese a su importancia económica, el evento deja una huella ambiental visible. Al llegar la tarde, las esquinas están desbordadas de basura, envases rotos y restos de mercancías dispersas, describió una nota del periódico oficial 5 de Septiembre, de Cienfuegos.
La falta de una recogida efectiva tras la feria no solo afecta la zona de venta inmediata. Los residuos se esparcen y se apilan en cualquier rincón: en contenes, portales de viviendas y en medio de la calle. Se trata de espacios públicos donde viven familias, niños y personas mayores, que en más de una ocasión terminan haciéndose cargo de la limpieza, no por deber, sino por necesidad, en defensa del derecho a un entorno saludable.
Sin embargo, lejos de limitarse al sábado, el problema se replica durante la semana en otras zonas de la ciudad. Un recorrido por calles como Prado, San Fernando, Santa Clara, Industrias, Gloria, 57 o la avenida 5 de Septiembre, confirma que la acumulación de desechos se ha vuelto parte del paisaje habitual, normalizada por la costumbre, una realidad que muchos prefieren no mirar de frente, pero que sigue allí, degradando la calidad del entorno urbano.
La empresa estatal de Comunales, encargada de la recogida de residuos sólidos, carga con la mayor parte del trabajo de limpieza. Pero la interrogante persiste: ¿qué responsabilidad asumen los propios vendedores, incluidos los productores agrícolas, mipymes e intermediarios, respecto a los restos que generan?
Aunque la nota no precisa si existe alguna normativa específica que obligue a los vendedores a encargarse de sus desechos, el impacto de esta falta de organización va más allá de lo visual. Afecta directamente a la salud pública de una ciudad que arrastra dificultades estructurales, como el déficit de combustible, escasez de vehículos de recogida y personal en el servicio de higiene comunal.
La crítica del periódico oficial también apunta a la inacción o falta de control por parte del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología (CEPHEM) y las autoridades del gobierno y del Partido Comunista. La propuesta es clara: más que exhortaciones, urge la aplicación de medidas concretas. La sugerencia del medio de prensa es imponer multas "no de un monto irrisorio que puedan pagar con una jornada de trabajo", sino un escarmiento que pese en los bolsillos, un disuasivo eficaz para el comportamiento negligente.
El reclamo se resume en una urgencia: que el orden y la limpieza de Cienfuegos no se conviertan en un lujo del pasado. La Perla del Sur, cuyo centro histórico ostenta desde 2005 el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco, necesita responsabilidad compartida para preservar su brillo.
En la central provincia, la problemática de la basura ha sido denunciada en múltiples ocasiones, tanto por la acumulación en las calles y playas como por la falta de eficiencia en la recogida por parte de Comunales. La situación se agrava, especialmente en el litoral, donde desechos se mezclan con animales muertos en descomposición, creando un ambiente insalubre.
En municipios como Aguada de Pasajeros, el vertedero Real Campiña ha llegado a amenazar la salud de los pobladores ante la mirada indolente de las autoridades cienfuegueras, de acuerdo con las denuncias de residentes locales.
La acumulación de basura se ha convertido en un problema recurrente en varias ciudades cubanas, con graves implicaciones para la salud pública.
Recientes denuncias en Matanzas alertaron de la crítica situación de insalubridad que enfrentan vecinos de una comunidad, mostrando calles llenas de basura, fosas desbordadas y un basurero colapsado justo al lado de una escuela.
En Santiago de Cuba, el antiguo Hotel Venus fue convertido en basurero por falta de gestión estatal, en medio del abandono del patrimonio arquitectónico. Mientras, en el Vedado, La Habana, residentes han denunciado la proliferación de focos insalubres incluso cerca del Instituto de Hematología e Inmunología, lo que ha generado plagas de roedores y preocupación por una posible crisis sanitaria mayor.
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