En un rincón de su sala, entre cajas, bolsas, medicamentos, ropa, comida y pequeños detalles, una cubana dedica su tiempo a algo que va mucho más allá de empacar cosas: prepara con esmero un paquete para enviar a su familia en Cuba. El video, compartido por la usuaria Brenda Prisca (@brendadrian) en TikTok, muestra ese momento íntimo y cargado de intención, acompañado de una frase que lo resume todo: "La única forma que tengo de calmar mi dolor y que me critique el mundo."
La publicación, lejos de pasar desapercibida, generó una ola de reacciones emocionales entre cubanos dentro y fuera de la isla. Muchos usuarios agradecieron el contenido y compartieron su propia experiencia con este acto que se ha convertido en una rutina común en la diáspora. Para unos, es un gesto que les devuelve el sentido; para otros, una forma de sentirse útiles y presentes en medio de la distancia.
“Eso nos da fuerzas a nosotros y alegrías a ellos”, escribió Brenda en respuesta a uno de los mensajes. Más adelante añadió: “Un día también los que estamos aquí estuvimos allá”. Con sus palabras, reivindica la empatía como motor de este gesto solidario que, aunque no es obligatorio, nace del amor. Y también de la memoria: muchos recuerdan lo que sus seres queridos en la isla hicieron por ellos antes de emigrar.
En los comentarios del video, varios expresaron que preparar estos paquetes se ha convertido en su mejor terapia. Coinciden en que no hay nada que iguale la emoción de ver la felicidad de los suyos cuando reciben lo enviado. Otros confesaron que, aunque ahora no pueden ayudar económicamente, mantienen viva la esperanza de poder hacerlo pronto.
Tampoco faltaron quienes respondieron a las críticas que a veces reciben quienes ayudan desde el extranjero. “Si no ayudas, eres mala; y si ayudas, estás contribuyendo al sistema”, se lee en uno de los mensajes más compartidos. Ante eso, Brenda fue clara: “Nunca se queda bien, pero yo con quien tengo que quedar bien es con Dios y con los míos”.
En medio de una realidad cada vez más dura en Cuba, estos paquetes cargados de artículos básicos son mucho más que envíos materiales. Representan cuidado, conexión y consuelo. Son también una forma de resistencia afectiva: la manera en que muchos cubanos, desde fuera, siguen sosteniendo a los suyos. Y a ellos mismos.
Archivado en:
