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El congresista republicano Mario Díaz-Balart reaccionó este viernes con dureza a la revelación de que la suegra de Alejandro Castro Espín —hijo de Raúl Castro y general de brigada del régimen cubano— reside en Miami y viaja con frecuencia a Cuba.
En su cuenta de X, Díaz-Balart citó directamente la exclusiva de Martí Noticias sobre la suegra de Castro Espín y escribió: «¡Vuelvo a repetir: los esbirros del régimen castrista y quienes se han beneficiado a costa del pueblo cubano oprimido no tienen cabida en Estados Unidos!»
La investigación del periodista Mario J. Pentón identificó a Ana Adis Cardero Pacheco como la suegra de Castro Espín, madre de su esposa Annalie Lilliam Rueda Cardero.
Según fuentes verificadas por Martí Noticias, Cardero Pacheco llegó a Estados Unidos por primera vez en 2013 con una visa de turismo otorgada en México, se quedó ilegalmente en el país y obtuvo la residencia permanente en 2023 mediante la Ley de Ajuste Cubano.
Desde entonces ha continuado viajando a Cuba con frecuencia.
Su otra hija, Meurys Yisell Rueda Cardero —cuñada de Castro Espín—, también reside en el sur de la Florida y ya es ciudadana estadounidense.
«Ana A. Cardero Pacheco y su hija Meurys Yisell Rueda Cardero viven en Hialeah, la ciudad con mayor concentración de exiliados cubanos en Estados Unidos. Además, la cuñada de Castro Espín aparece como dueña de una compañía registrada en Florida», explicó Luis Domínguez, investigador de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba.
La revelación expone una contradicción flagrante: la familia política de uno de los principales estrategas de seguridad del régimen se beneficia del sistema migratorio del país que La Habana llama «el imperio».
El patriarca de la familia, el coronel Hugo Leandro Rueda Jomarrón, fue uno de los fundadores del Ejército Oriental y las Milicias Nacionales Revolucionarias. Según Domínguez, «organizó la represión a la disidencia, los decomisos de propiedades, y el sistema de milicias para supuestamente enfrentar a EEUU» durante décadas en Santiago de Cuba.
En 2012, Ana Adis Cardero Pacheco, sus dos hijas y el coronel Rueda Jomarrón firmaron una carta de apoyo al entonces presidente venezolano Hugo Chávez que rezaba: «Cuente con nosotros Presidente Chávez, tu victoria será nuestra victoria».
En 2006, la propia Cardero Pacheco había firmado otra carta que acusaba al gobierno de Estados Unidos de tolerar «grupos terroristas de origen cubano-americano radicados en Miami».
La declaración de Díaz-Balart se produce un día después de que Washington sancionara a Alejandro Castro Espín junto a Miguel Díaz-Canel y Lis Cuesta, en una ronda que se suma a más de 240 sanciones acumuladas desde enero de 2026 contra el régimen cubano.
Esa misma semana, EE.UU. también sancionó al Ministerio de las Fuerzas Armadas y advirtió a quienes hagan negocios con el GAESA y el MININT sobre las consecuencias legales.
Díaz-Balart ha mantenido a lo largo de 2026 una postura de presión máxima contra La Habana. En febrero sostuvo que el régimen cubano «nunca ha estado tan débil» y en marzo afirmó que «no hay negociación ni inmunidad» para Raúl Castro ni para Díaz-Canel.
El caso de Cardero Pacheco pone en evidencia las contradicciones de la Ley de Ajuste Cubano cuando sus beneficiarios son familiares directos de la élite que reprime al pueblo cubano, precisamente el argumento que Díaz-Balart lleva meses esgrimiendo desde el Congreso.
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