Ahitana es una niña cubana que lleva casi dos años conectada a un respirador artificial en el Hospital Pediátrico de Pinar del Río.
Su madre, Marielys Pérez, pidió ayuda a través de las redes sociales explicando que su hija padece el síndrome de Lennox-Gastaut, una encefalopatía epiléptica avanzada que ha afectado gravemente su desarrollo neurológico.

Según relata Marielys, Ahitana nació sana, pero a los ocho meses comenzó a sufrir fuertes convulsiones.
A partir de entonces, su estado de salud se deterioró rápidamente: “El cerebro de mi niña no aguantó la fuerza con la que esas convulsiones daban. Sus neuronas se apagaron. Ya más del 70% no funcionan, no responden”, escribió en Facebook.
Tras varios ingresos hospitalarios, a la pequeña se le practicó una traqueotomía para facilitar la respiración y una gastrostomía para poder alimentarla.
Desde entonces, depende de un ventilador artificial para vivir. Marielys lleva un año y siete meses viviendo con ella en el hospital.
Gracias a la solidaridad de varias personas, la familia ha logrado establecerse en una vivienda cercana al hospital en Pinar del Río, ya que no pueden regresar a Viñales, su lugar de origen, debido a la condición médica de Ahitana.
Sin embargo, aún faltan condiciones fundamentales para que la niña pueda ser dada de alta y continuar su tratamiento en casa.
“La casa necesita un sistema solar que respalde la electricidad durante los apagones y que permita encender un split, porque Ahitana no regula su temperatura corporal. Su ventilador artificial necesita trabajar en un lugar fresco”, explicó su madre.
Marielys también denunció la escasez de medicamentos, cánulas y otros insumos médicos esenciales para su hija: “Aquí en Cuba la situación está bien compleja. Hay medicamentos que no se encuentran y cuando aparecen, tienen precios muy altos porque son extremadamente fuertes”, lamentó.
La madre ha compartido su número de contacto para quienes puedan colaborar: +53 56912239 (vía WhatsApp).
A través de este medio ofrece detalles sobre las cuentas bancarias y las formas de envío para quienes deseen ayudar a crear las condiciones necesarias y sacar finalmente a Ahitana del hospital.
“Lo necesito tanto… poder tener a mis dos hijos juntos. Que mi niña, el tiempo que Dios disponga que vivirá, sea en el hogar, disfrutando de la compañía de su hermano”, concluyó.
La historia de esta madre cubana es un testimonio de amor inquebrantable y sacrificio. En un esfuerzo por costear los gastos médicos de su hija, se vio obligada a vender su cabello, demostrando hasta dónde puede llegar una madre por el bienestar de su pequeña.
Además de este acto de desprendimiento, ha buscado ayuda en diversas ocasiones para garantizar la salud de su hija. En marzo de 2024, pidió apoyo para conseguir un ventilador artificial, indispensable para la estabilidad de la menor, enfrentándose a la dura realidad del desabastecimiento en Cuba.
La lucha no terminó ahí. En mayo del mismo año, nuevamente apeló a la solidaridad para adquirir un dispositivo médico esencial para su hija. A través de redes y medios, solicitó apoyo para comprar un equipo que garantizara su bienestar, evidenciando las dificultades que enfrentan muchas familias cubanas en el acceso a insumos médicos vitales.
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