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La Universidad Estatal de Colorado (CSU) ratificó recientemente su pronóstico de que la actual temporada ciclónica en el Atlántico será más activa de lo habitual, con 17 tormentas con nombre, 9 huracanes y 4 de gran intensidad (categorías 3, 4 o 5).
La información fue publicada por el meteorólogo Philip Klotzbach, autor principal del informe, en la red social X, donde explicó que el principal factor que explica esta temporada por encima de lo normal es el comportamiento de las temperaturas del océano Atlántico, que se mantienen muy por encima del promedio.
Además, apuntó como un factor importante la probable ausencia del fenómeno El Niño durante los meses más activos del ciclo, entre agosto y octubre.
Ambas condiciones crean un entorno más favorable para el desarrollo de ciclones tropicales, ya que se reducen los vientos que suelen cortar o debilitar estas formaciones.
El informe advierte que la actividad ciclónica prevista representa un 125% del promedio registrado entre 1991 y 2020, con 155 puntos estimados de energía ciclónica acumulada (ACE).
Este valor mide la intensidad y duración combinadas de las tormentas.
En particular, se prevé que el 56% de esa actividad tenga potencial de impacto en el Caribe, un dato especialmente sensible para países como Cuba, que aún lidian con los efectos estructurales y económicos de ciclones de la temporada de 2024.
El informe también hace referencia a años anteriores con patrones similares: 1996, 1999, 2008, 2011 y 2021.
En muchos de ellos, se produjeron temporadas de huracanes especialmente destructivas en el Caribe y el sudeste de Estados Unidos.
Aunque no se proyectan trayectorias concretas ni zonas de impacto, los investigadores insisten en que basta con que una sola tormenta toque tierra para que toda la temporada sea considerada crítica.
El profesor Michael Bell, otro de los autores del estudio, recordó que la prevención y la preparación son fundamentales: “Solo hace falta una tormenta cerca de usted para que la considere como una temporada activa”.
En el caso de Cuba, donde el deterioro del parque habitacional, los sistemas de evacuación y la disponibilidad de alimentos y agua son crecientemente frágiles, el riesgo es mucho más que meteorológico: es humano y estructural.
Los expertos de CSU publicarán nuevas actualizaciones del pronóstico el 9 de julio y el 6 de agosto. Mientras tanto, llaman a las comunidades costeras a mantenerse informadas y preparadas, recordando que una temporada activa no siempre implica muchas tormentas, pero sí mayor riesgo.
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