“Duele estar lejos, pero lo hice por mi hijo”: Mensaje de un cubano que emigró a Chile

Carlos dejó todo por su hijo: renunció, cuidó, emigró. Su historia honra a tantos padres cubanos que, lejos o cerca, lo dan todo por amor.



Familia emigra de Cuba para darle un mejor futuro a su hijo Foto © Facebook / Carlos Camilo

Este artículo es de hace 1 año

Carlos Camilo vive una paternidad marcada por el sacrificio, la emigración y la lucha diaria por la vida de su hijo. Desde Chile, donde reside hace cinco meses, este padre cubano compartió un mensaje que toca fibras profundas en la comunidad migrante y, especialmente, en quienes han tenido que abandonar su país por amor y necesidad.

“Hoy se cumplen 5 meses de haber llegado a este país, Chile. Una mezcla de alegría y tristeza se apodera cada vez que cumplimos un mes más”, escribió en Facebook.

Captura Facebook / Carlos Camilo

“Duele entender que todo lo que hay acá, pudiera ser mucho mejor allá, pero no se puede”.

Carlos no emigró por un sueño personal ni por ambiciones materiales. Lo hizo por Daniel, su hijo, diagnosticado con una rara enfermedad neurodegenerativa llamada Lipofuscinosis neuronal ceroidea atípica tipo 2, que en la mayoría de los casos limita la esperanza de vida a entre 10 y 15 años. Daniel tiene ya 20.

La historia de ambos fue contada en un emotivo reportaje de la televisión cubana en 2022, donde se mostraba el día a día del padre y su hijo caminando por las calles de Arroyo Arenas, en La Habana.

La familia tuvo que decidir entonces quién asumiría los cuidados permanentes que requería el joven.

Carlos renunció a su trabajo en el sector del turismo para dedicarse por completo a su hijo, mientras la madre, licenciada en microbiología, mantenía su empleo en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

“Yo entendí que valía la pena salvar su carrera profesional y dedicarme yo entonces a cuidar a Daniel... ya llevamos cuatro años juntos, que somos uno: mi bebé y yo”, contó Carlos con naturalidad y orgullo.

La conexión entre ambos fue descrita por los periodistas como una complicidad única, en la que Carlos se convirtió en el único capaz de entender el lenguaje, los gestos y la sensibilidad de su hijo. Le acompañaba en todo: en sus paseos, en la música (aunque discrepaban por el reguetón) y en los silencios.

Pero el deterioro del sistema de salud cubano, las carencias materiales y la necesidad de buscar mejores condiciones para su hijo empujaron a este padre a tomar una nueva y dura decisión: emigrar.

Desde el sur de Chile, donde han sido acogidos con respeto y empatía, Carlos agradece la solidaridad de los amigos cubanos y de los nuevos que ha encontrado en el país austral.

Y aunque la nostalgia pesa, la razón de su partida sigue siendo la misma: "el jefecito", como llama con ternura a Daniel.

“Ese es el que merece cualquier sacrificio, incluso el de estar tan lejos. Estamos bien, positivos y centrados en mejorar su salud”, concluyó.

En este Día de los Padres, su historia resalta no solo como un ejemplo de entrega y amor paternal, sino también como testimonio de la dura realidad de muchos cubanos obligados a separarse de lo que aman para poder seguir luchando.

Historias como las de Carlos Camilo resuenan con la de otro padre cubano que, obligado a firmar documentos migratorios para darle un mejor futuro a su cría, recalcó entre lágrimas que tomó la decisión sin arrepentimientos. 

Un acto que simboliza una de las decisiones más desgarradoras: renunciar a todo reconocimiento legal de su paternidad para que su hijo tuviera opciones fuera de la isla.

Este mismo padre, en otro momento de su historia, expresó su amor mediante un poema de despedida dirigido a su pequeño, con la frase “quiero que nunca te apagues”.

Un gesto que no solo retrata el sufrimiento, sino también la inmensa ternura con que muchos padres enfrentan la separación forzada por razones de supervivencia.

Otro testimonio revelador es el de un migrante cubano que se encontraba cruzando la selva del Darién cuando nació su hija. El padre no pudo estar presente en uno de los momentos más significativos de su vida, pero su travesía simboliza el compromiso de tantos hombres que arriesgan todo por ofrecer un futuro distinto a sus hijos, aun si eso significa perderse su primer llanto.

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