Irán estaría preparando un ataque a bases militares de EE.UU. en Medio Oriente, revelan funcionarios

En la madrugada del miércoles, intensos ataques aéreos israelíes impactaron directamente en la capital iraní, Teherán, lo que provocó una ola de pánico y evacuaciones masivas entre la población civil.



Base militar de EE.UU. en Oriente Medio (Imagen de referencia) © U.S. Air Force photo by Senior Airman Matthew Zakrzewski
Base militar de EE.UU. en Oriente Medio (Imagen de referencia) Foto © U.S. Air Force photo by Senior Airman Matthew Zakrzewski

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Este artículo es de hace 1 año

Los temores de una guerra regional a gran escala en Medio Oriente han escalado de forma drástica, según revelaron funcionarios estadounidenses.

Irán ha preparado misiles y equipamiento militar para ejecutar ataques de represalia contra bases estadounidenses, en caso de que Washington decida intervenir directamente en el conflicto entre Israel y Teherán, según precisaron los funcionarios en declaraciones recogidas por la prensa estadounidense. 

Aunque la intervención militar de Estados Unidos no se ha materializado, las fuerzas armadas de EE.UU. en la región han sido puestas en alerta máxima, incluyendo sus tropas en Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Jordania.

Esta movilización se da mientras más de 40,000 soldados estadounidenses ya están desplegados en el teatro de operaciones.

El punto de inflexión: La instalación nuclear de Fordo

Uno de los escenarios que más preocupa al Pentágono es un ataque contra la planta de enriquecimiento nuclear iraní de Fordo, excavada profundamente en una montaña.

Israel ha presionado para que Estados Unidos participe en esa operación, algo que, de concretarse, desencadenaría -según múltiples funcionarios- una respuesta inmediata de Irán y sus aliados en toda la región.

Esto incluiría: Misiles lanzados contra bases estadounidenses en Irak, Qatar, Bahréin o Emiratos; ataques por parte de milicias proiraníes en Siria e Irak; reanudación de ataques hutíes contra buques comerciales y militares en el Mar Rojo y minado del Estrecho de Ormuz para obstaculizar el tráfico marítimo y aislar a las fuerzas estadounidenses en el Golfo Pérsico.

Funcionarios iraníes confirmaron a The New York Times que “Irán atacaría cualquier base estadounidense en países árabes si se involucra militarmente”.

El papel de Estados Unidos y la estrategia disuasiva

La administración Trump ha desplegado alrededor de tres docenas de aviones cisterna en Europa, que podrían servir para ampliar el alcance de bombarderos o reabastecer cazas que defienden bases en Medio Oriente.

En palabras del presidente Trump, “tenemos control total y completo de los cielos de Irán”, lo que refleja su postura beligerante ante el régimen iraní.

Según fuentes militares, la opción más probable para un ataque a Fordo incluiría bombarderos furtivos B-2 armados con la bomba antibúnker GBU-57, conocida como el "destructor de búnkeres".

Esta arma de 30,000 libras puede perforar estructuras subterráneas como las que resguardan el programa nuclear iraní.

No obstante, los B-2 tendrían que partir desde Misuri, en un vuelo de 30 horas, con múltiples reabastecimientos en el aire, dado que no hay unidades desplegadas actualmente en Medio Oriente.

Israel no posee ni este armamento ni las aeronaves necesarias, lo que hace indispensable el apoyo de Estados Unidos si se busca dañar significativamente la infraestructura nuclear iraní.

Una amenaza real: capacidades y precedentes

El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró: “nuestros enemigos deben saber que no pueden imponer su voluntad con ataques militares”.

Y advirtió que si el conflicto se extiende, la culpa será de Israel y de sus principales aliados.

Irán ya ha demostrado su capacidad de infligir daño: en enero de 2024, una milicia respaldada por Teherán ejecutó un ataque con drones contra una base estadounidense en Jordania, matando a tres soldados.

Además, los hutíes han atacado regularmente buques comerciales, pese a las represalias estadounidenses.

Funcionarios estadounidenses también advirtieron que Irán no necesitaría mucho tiempo para lanzar un ataque significativo gracias a sus bases de misiles ubicadas estratégicamente cerca del Golfo.

El dilema nuclear y la presión interna en Washington

Las agencias de inteligencia estadounidenses llevan tiempo señalando que Irán está técnicamente cerca de construir un arma nuclear, pero hasta ahora no ha tomado esa decisión formalmente.

Algunos analistas dentro del gobierno creen que los ataques israelíes recientes podrían haber convencido a Teherán de avanzar hacia una capacidad disuasiva nuclear real.

Esto aumentaría la presión sobre la administración Trump para intervenir antes de que Irán logre ese objetivo. El presidente ha reiterado que “no permitirá que Irán obtenga un arma nuclear”, y ha exigido su rendición incondicional.

¿Disuasión o escalada?

Frente al impulso bélico, algunas voces académicas y analistas en Washington abogan por la contención.

“Nunca es demasiado tarde para no iniciar una guerra”, sostuvo Rosemary Kelanic, directora del programa para Medio Oriente del grupo Defense Priorities. Para ella, una intervención directa solo multiplicaría los incentivos de Irán para obtener una bomba atómica, al ver comprometida su seguridad nacional.

“Una vez que te involucras, es muy difícil dar un paso atrás. Simplemente vas a ir con todo”, advirtió Kelanic.

La respuesta militar en marcha: Presencia de EE.UU. en la región

Estados Unidos ha reforzado su presencia con:

-Aviones de combate y cisternas en Europa (Inglaterra, España, Alemania, Grecia).

-Patrullas aéreas constantes sobre bases en Medio Oriente.

-Buques de guerra como el USS The Sullivans, el USS Arleigh Burke y el USS Thomas Hudner, que han interceptado misiles iraníes dirigidos contra Israel.

-El portaaviones USS Carl Vinson y su grupo de ataque en el Mar Arábigo, listos para proteger tropas estadounidenses.

-El USS Nimitz, en ruta hacia la región desde el Indo-Pacífico, para relevar al Vinson.

Además, tropas en bases clave han recibido autorización para que las familias abandonen las instalaciones de forma voluntaria, como medida preventiva ante un posible estallido de hostilidades.

La situación en Medio Oriente pende de un hilo. El despliegue militar estadounidense y la preparación iraní para represalias masivas delinean un escenario de confrontación directa, cuyo desenlace dependerá de decisiones políticas en Washington y Teherán.

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