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Nelson Benites Torres, un hombre de 73 años que padece demencia senil, fue reportado como desaparecido en Santiago de Cuba desde hace más de 48 horas.
Según informó este miércoles el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada a través de su perfil en Facebook, el anciano fue visto por última vez en la estación de policía del poblado de Boniato, y desde que salió de allí, no ha vuelto a su vivienda ni se ha comunicado con su familia.
La situación genera especial preocupación debido a su condición médica y a la falta de acción por parte de las autoridades, quienes, según sus allegados, han sido informadas pero “no han movido un dedo” para iniciar su búsqueda.
Nelson vestía un pulóver amarillo con un emblema de fútbol al momento de su desaparición y no llevaba gorra puesta.
Sus familiares piden ayuda urgente para dar con su paradero y han facilitado varios números de contacto para cualquier persona que pueda ofrecer información: +53 50066196, +53 5662629 o +53 54273857.
Casos como este, en los que adultos mayores con condiciones cognitivas desaparecen sin que exista una respuesta inmediata por parte del sistema institucional, exponen una grave vulnerabilidad social y la desprotección que enfrentan muchas familias cubanas cuando el Estado no actúa con la prontitud que la situación requiere.
La búsqueda de personas desaparecidas en Cuba suele quedar en manos de familiares y ciudadanos comunes, quienes con frecuencia recurren a las redes sociales como herramienta principal para difundir las alertas, ante la falta de respuesta eficaz por parte de las autoridades. Este patrón se repite constantemente en casos recientes reportados por medios independientes.
Recientemente, se denunció la desaparición de una anciana en el municipio habanero de Boyeros, quien llevaba más de una semana sin ser vista. La familia acudió a plataformas digitales para pedir ayuda ciudadana, expresando su desconfianza en los canales oficiales.
La mujer, con problemas de salud, fue vista por última vez el 30 de mayo, y sus allegados lamentaron la pasividad de la policía.
En otro caso reportado en mayo, una menor desaparecida en Matanzas fue hallada con vida gracias al rastreo de publicaciones en redes.
El caso cobró notoriedad al revelarse que una mujer había facilitado el escape y fue arrestada por la policía tras ser identificada. Aunque se trató de un final feliz, el rol fundamental lo jugaron los usuarios que compartieron la información y no una acción estatal preventiva o inmediata.
Más recientemente, se reportó la desaparición de un hombre en la zona oriental del país. Su familia también decidió acudir a Facebook para solicitar ayuda, subrayando que "nadie del Ministerio del Interior se ha interesado" a pesar de haber presentado una denuncia formal. Estos casos evidencian la desconfianza generalizada de la población hacia las instituciones encargadas de la seguridad.
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