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El pastor Elio Batista Gómez, líder de la iglesia Moradora de Sion en el poblado de Guareiras, municipio de Colón, Matanzas, denunció una campaña sistemática de acoso por parte de la Seguridad del Estado y autoridades locales que buscan impedir sus actividades religiosas y de asistencia comunitaria.
Según reveló en redes sociales la periodista Yaiset Rodríguez Fernández, el pastor recibió una carta oficial firmada por la Dirección Provincial de Justicia, en la que se le comunica que no está autorizado para realizar cultos, ni ofrecer ayudas o donaciones en la comunidad.
El documento, fechado el 4 de junio, afirma que la denominación a la que pertenece —el Concilio de Iglesias Congregacional Pentecostal, con sede en Santiago de Cuba— no tiene permiso para operar en la provincia de Matanzas.
“Ya el pueblo está minado de personas de Vivienda, Planificación Física, Justicia, Higiene, Gobierno, PCC… toda una comitiva haciendo encuestas”, declaró una fuente cercana desde Guareiras.
Según esta versión, las autoridades estarían promoviendo entrevistas puerta a puerta para persuadir a los vecinos de que rechacen la presencia del templo en la zona.
La familia del pastor también ha sido víctima de actos de intimidación, como la colocación de grasa en las cercas de su vivienda, el encharcamiento de la entrada del templo y el robo de una planta eléctrica.
Además, se reporta que un supuesto agente de la Seguridad del Estado identificado como “Yodelvis” habría estado haciendo averiguaciones sobre Batista.
En la iglesia, que funciona como casa culto, se reúnen habitualmente unas 200 personas, muchas de las cuales han manifestado su respaldo al líder religioso.
Sin embargo, la campaña de hostigamiento ha generado una fuerte presión psicológica sobre el pastor, su esposa y sus hijos, quienes temen por su seguridad.
A pesar de que la Constitución cubana consagra la libertad de religión, organizaciones independientes denuncian que el régimen continúa ejerciendo control sobre las iglesias no alineadas con la ideología oficial, criminalizando el trabajo social que realizan y limitando su actividad mediante regulaciones discrecionales.
Diversos líderes cristianos y fieles han comenzado a manifestar su apoyo a la familia pastoral, y se han hecho llamados a la solidaridad y la oración desde distintas comunidades religiosas dentro y fuera del país.
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