La influencer cubana Amanda Camaraza no aguantó más y soltó una de sus verdades más caribeñas: en el yuma no hay confianza ni para pedir un pedazo de fruta al vecino.
En un video publicado en sus redes, Amanda reveló el drama que la atormenta en los últimos días. Su vecino, al que no conoce, ni sabe cómo se llama, tiene una mata de frutabomba en el patio. Y ella, amante devota del jugo de frutabomba, mira la mata como si fuera una sirena en el desierto.
“Esta es una de las cosas que yo odio del yuma. Mi vecino, el cual no conozco por supuesto, tiene una mata de frutabomba”, se le escucha decir en un video en Instagram mientras señala la mata que le quita el sueño.

“El jugo de frutabomba es mi jugo favorito en el mundo. Si yo estuviera en Cuba ya yo le hubiese pedido un pedazo de frutabomba para hacerme un jugo, porque aquí la frutabomba no sirve, la de los mercados no me gusta, sabe a mierda”, asegura.
“Aquí nadie se lleva con ningún vecino. Me parece eso una frialdad muy grande, una falta de calor”, soltó con su característico desparpajo. Y no le falta razón: en Cuba un vecino te presta la olla, la sal, el azúcar, te cuida al niño y hasta te guarda el pan. En EE.UU., si le hablas al vecino puede hasta que te ignore.
Amanda terminó su desahogo con una frase para enmarcar: “No sé cómo se llama el gringo loco ese para que me dé un cacho de frutabomba”. Y así, en medio de sus locuras, dejó claro que extraña el calor humano de Cuba, aunque el jugo de frutabomba también duela.
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