
Vídeos relacionados:
Lo que alguna vez fue un ícono del esplendor habanero y un símbolo del desarrollo económico y social en el occidente cubano, hoy yace en ruinas. El Hipódromo de Marianao, conocido oficialmente como Oriental Park, vive su ocaso como almacén estatal, tras décadas de abandono y deterioro.
La historia de este recinto, inaugurado el 14 de enero de 1915, refleja en parte la decadencia de muchas de las joyas arquitectónicas y culturales de la Cuba republicana.
Fue el empresario cubano exiliado Miguel Grillo Morales, un amante de las carreras de caballos, quien en Facebook reavivó el recuerdo del hipódromo al compartir recientemente un video del creador Yasevids en YouTube, acompañado de una reflexión dura pero sentida.
“El costo de la destrucción que el fidelísimo le ha dejado a la Isla de Cuba es incalculable. Nada se ha salvado de ese capricho totalitario. Aquí tienen el Oriental Park, uno de los hipódromos más hermosos de América, completamente destruido”, escribió el cubanoamericano.
Un escenario de lujo y grandes eventos
Ubicado entre las calles 102 y 114 y desde la avenida 61 hasta la línea del tren de Guanajay, el Oriental Park fue gestionado por el Jockey Club cubano-estadounidense. Tenía capacidad para 8,000 espectadores, gradas divididas entre el gran stand y el stand chico, establos, imprentas, herrería, jardines y un exclusivo club social. En sus salones se celebraban bailes, bodas y fiestas de quinceañeras del barrio.
Además de las emocionantes carreras de caballos pura sangre, el hipódromo acogió eventos históricos como la “pelea del siglo” de boxeo en 1915, entre Jack Johnson y Jess Willard, un combate polémico en el que el primer campeón mundial negro de los pesos pesados, supuestamente, se dejó vencer.
El Oriental Park fue también punto de encuentro de estrellas del cine como Rita Hayworth, Kirk Douglas, Errol Flynn, y figuras oscuras como los mafiosos Lucky Luciano y Meyer Lansky. Todos los presidentes de la República visitaron el hipódromo al menos una vez, e incluso los barbudos del Ejército Rebelde se retrataron allí en enero de 1959, pocos días después de su entrada a La Habana.
De símbolo de prosperidad a escombros del olvido
Tras la llegada del fallecido dictador Fidel Castro al poder, el hipódromo fue cerrado en 1967. En la actualidad, sus ruinas sirven como almacén para automotores de la empresa Transimport, mientras las estructuras visibles se desmoronan lentamente, como recordó el sitio Cubanet.
Muy cerca, la antigua Mansión Oriental, que acogía a jockeys y aficionados, sobrevive como caserón deteriorado, habitado por vecinos en condiciones precarias.
Lo que fue una fuente de empleo, dinamizador económico y centro social para Marianao, se convirtió en reflejo de la degradación urbana y el abandono del patrimonio nacional. El declive del Oriental Park es también el declive de un modelo de ciudad moderna, vibrante, que alguna vez compitió con capitales internacionales.
Hoy, solo queda la memoria, las fotos, los testimonios... y una advertencia silenciosa entre ruinas: cuando la historia se abandona, el país se empobrece más allá de lo económico.
Archivado en: