La comunidad musical y religiosa de La Habana despide con profundo dolor a Pedro López Rodríguez, conocido cariñosamente como Pedrito, una figura imprescindible en la historia de la rumba cubana y creador del estilo Guarapachangueo, que revolucionó la manera de tocar el tambor Batá.
La noticia de su fallecimiento fue confirmada el pasado 21 de junio por familiares, amigos y músicos que compartieron sentidos homenajes en redes sociales.

Pedrito era una figura muy querida en el barrio de San Miguel del Padrón, donde formó parte del emblemático grupo Los Chinitos de La Korea, reconocido por su papel en las tradiciones religiosas afrocubanas y su influencia en la rumba contemporánea.
“Gran pérdida… un ser humano muy sencillo de grandes valores y más grande corazón”, escribió Mercedes Guerra Córdova en un emotivo mensaje, donde destacó su entrega a la comunidad religiosa y su respeto como padre, amigo y caballero.
El músico Miguelito León también lo recordó como un innovador: “Creador del Guarapachangueo. Hombre genuino y humilde. Siempre te recordaremos porque las leyendas no se olvidan”, expresó en una publicación acompañada de una foto de Pedrito tocando el tambor con su característico gesto sereno y concentrado.
Por su parte, la investigadora Berta Jottar resaltó su legado: “Descansa en mucha Luz y rumba, don Pedro López Rodríguez ‘Pedrito’. Reconocido rumbero y creador del Guarapachangueo”, escribió en la página NYC Rumba News, agradeciendo su creatividad y la huella que dejó en generaciones de músicos dentro y fuera de Cuba.
Uno de los testimonios más conmovedores fue el del rumbero Bárbaro Crespo aka Machito, quien compartió un video donde Pedrito aparece tocando con maestría junto a otros músicos. “Me di cuenta muy tarde de que solo cinco minutos hubieran sido suficientes para darte un cariño. Te voy a pedir mil disculpas y armaremos otra gran rumba como antes”, escribió.
La muerte de Pedrito López representa una pérdida irreparable para la rumba cubana, pero su legado sigue vivo en cada toque de tambor que resuena desde La Korea hasta el mundo. Su talento, humildad y espíritu generoso quedarán grabados en la memoria colectiva de todos los que vibran al compás del Guarapachangueo.
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