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Víctor Amado Marrero Valdés, conocido como "Tata Cuñengue", histórico bailarín y alma de la comparsa El Alacrán, falleció a los 94 años. Su legado en los carnavales habaneros y su amor por la rumba lo convirtieron en una figura emblemática del folclore afrocubano.
Nacido en 1930, Víctor Amado se unió a la comparsa con apenas ocho años, iniciando un recorrido que se extendió hasta su última participación en los carnavales, en los que se destacó por su estilo único de baile y su fiel devoción a San Lázaro.
La Dirección Municipal de Cultura del Cerro dijo que el "Tata Cuñenge" era el más antiguo de los bailarines de la comparsa El Alacrán.
Durante décadas, ataviado con su impecable traje blanco, bastón en mano y rostro pintado de negro con corchos quemados, protagonizaba la tradicional puesta en escena de la comparsa, en la que revelaba la identidad del “bicho malo” que picó a la mulata: siempre un alacrán. Tras la resolución de la historia, la fiesta podía continuar con baile y trabajo en el cañaveral.
La locutora cubana Laritza Camacho, quien lo presentó en incontables ocasiones en el carnaval habanero, expresó su tristeza en redes sociales, recordando con cariño su carisma, sus historias y la complicidad compartida a lo largo de los años.
Según la presentadora, en su comunidad, cerca del parque de La Normal, su partida fue despedida con música y danza en su honor.
Conocido por su espíritu jovial y su risa permanente, Amado era un vecino querido, conocedor de los secretos de la ceiba para remedios medicinales, amante del tabaco, el café y las largas conversaciones.
"Que el viejo Lázaro te guíe al cielo, Tata… baila con las nubes y sigue arrollando", aseveró Camacho para despedir su publicación.
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