Un babalawo santiaguero, identificado como Carlos César Vive (Carlitos) fue asesinado en plena vía pública en La Habana en lo que ha sido descrito como un violento ataque aún rodeado de incertidumbre.
El crimen ha conmocionado tanto a la comunidad religiosa como a los residentes de su ciudad natal, Santiago de Cuba, desde donde había viajado a la capital.
El hecho fue reportado por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada en Facebook, donde compartió imágenes pixeladas del joven desplomado en la calle, quien dejó un rastro de sangre tras ser presuntamente apuñalado.

Según las primeras versiones, el autor del crimen sería un integrante de la sociedad Abakuá, aunque esta información no ha sido confirmada oficialmente.
El babalawo, también nombrado como oluwo, fue socorrido por testigos del hecho y trasladado de inmediato a un hospital. Sin embargo, no logró sobrevivir a la gravedad de las heridas. Recibió al menos tres puñaladas.
Hasta el momento, las causas del crimen no han sido esclarecidas.
Algunos rumores sugieren que podría tratarse de un conflicto personal relacionado con "problemas con mujeres", pero esta versión no ha podido ser verificada y se mantiene en el terreno de la especulación.
Carlos era un antiguo profesor de lucha en la EIDE de Santiago de Cuba y fue descrito en redes como un joven tranquilo, alegre, carismático y un buen vecino.
Sus familiares, residentes en las inmediaciones de la Terminal de Ómnibus de Calle 4, en Santiago de Cuba, esperaban la llegada del cuerpo para despedirlo y realizar los ritos funerarios en su ciudad natal.
En la comunidad religiosa afrocubana, el fallecimiento de un oluwo en circunstancias violentas genera un profundo impacto espiritual y simbólico.
El asesinato vuelve a poner sobre la mesa el creciente nivel de violencia urbana que se vive en Cuba, donde los crímenes se suceden con una frecuencia alarmante, sin que la ciudadanía reciba explicaciones claras o garantías de justicia por parte de las autoridades.
Por ahora, el caso de Carlitos se suma a una lista creciente de víctimas mortales en medio del deterioro social del país. La comunidad espera respuestas. Y justicia.
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