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Familiares de Isidro Pérez, el cubano de 75 años que murió el pasado 26 de junio tras pasar tres semanas bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el centro de detención de Krome, en Miami, han compartido nuevos detalles sobre sus condiciones de vida durante el arresto y el impacto emocional que enfrentó ante una posible deportación a Cuba.
“No te lo puedo describir, porque todavía me parece un sueño, una pesadilla”, dijo María Adánez, expareja de Pérez, en declaraciones a Telemundo 51. Aseguró que él le contaba que dormía en el suelo, sentía mucho frío y no había sido atendido por un médico. “Me dice: ‘esto le llaman la congeladora’, no me ha visto el médico porque aquí somos demasiados”, recordó.
Según la hermana del fallecido, Isidro dormía en un bote en el mar frente a Key Largo. “Le preparábamos jabas con comida. Y cuando vino a la orilla a recogerla, ahí lo cogieron”, explicó. ICE lo detuvo el 5 de junio, acusado de ser un migrante inadmisible. Fue trasladado al centro Krome al día siguiente, donde se le diagnosticaron varios problemas médicos.
El 17 de junio fue ingresado en el hospital Larkin por una angina inestable y permaneció allí una semana. El 25 recibió el alta, y un día después se quejó de un fuerte dolor en el pecho. Fue trasladado al Hospital Kendall, donde fue declarado muerto a las 8:42 p.m. del 26 de junio.
Pérez había llegado a Estados Unidos hace 59 años, cuando tenía solo 16, y nunca regularizó su estatus migratorio. “Jamás ni nunca. Y eso fue lo que más lo perjudicó”, reconoció Adánez. Según ICE, en los años 80 fue condenado por posesión de una sustancia controlada, algo que, según su expareja, ella desconocía: “Si lo hizo, me lo ocultó bien ocultado”.
La familia cree que la posibilidad de ser deportado a Cuba afectó gravemente su salud. “Por eso creo que le dio el infarto, porque ya él no conoce de dónde nosotros somos”, dijo su hermana quien añadió que aunque no tenía papeles estaba en el país desde niño y debieron darle alguna oportunidad.
"Yo no digo que no castiguen, pero tiene que haber humanidad también, porque lo único que están causando es dolor, dolor y más dolor”, lamentó Adánez.
ICE informó que notificó la muerte a las autoridades correspondientes y al Consulado de Cuba, y que debe publicar un informe oficial del fallecimiento en un plazo de 90 días, tal como establece su protocolo. El caso se suma a otras muertes ocurridas bajo custodia migratoria en Estados Unidos. Tres días antes, el 23 de junio, el ciudadano canadiense Johnny Noviello fue hallado sin vida en un centro federal de detención en Miami. Según cifras citadas por medios estadounidenses, al menos 13 personas han muerto en lo que va del año fiscal 2025 mientras estaban bajo custodia de ICE.
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