Una tragedia de gran magnitud golpea el centro de Texas, donde al menos 24 personas han muerto y más de 20 niñas permanecen desaparecidas tras las devastadoras inundaciones provocadas por lluvias torrenciales en las últimas horas.
Las menores desaparecidas estaban en el campamento cristiano Camp Mystic, ubicado a orillas del río Guadalupe, en el condado de Kerr, a unos 100 km al noroeste de San Antonio.
Formaban parte de un grupo de 750 niñas que asistían al sitio de alojamiento veraniego.
Reportes describen que el río Guadalupe subió casi ocho metros en menos de una hora arrasando cabañas y casas móviles donde la gente pasaba el fin de semana festivo del 4 de julio. Puentes y carreteras también fueron destruidos.
El vicegobernador de Texas, Dan Patrick, describió como una inundación sin precedentes.
"En cuestión de 45 minutos, el río Guadalupe subió 26 pies y fue una inundación destructiva, llevándose propiedades y tristemente vidas", dijo en una rueda de prensa.
La Guardia Nacional realizó cientos de rescates y evacuaciones. Sus efectivos trabajan sin descanso junto a rescatistas voluntarios, helicópteros y drones en una operación contrarreloj para dar con las niñas.
Las autoridades aún no han podido confirmar si están perdidas o simplemente incomunicadas, ya que el campamento no tiene electricidad, agua, ni conexión a Internet.
"La carretera fue arrasada, así que tenemos dificultades recibiendo más ayuda", declaró el personal del campamento, que se encuentra aislado.
La oficina del sheriff local instó a la población a trasladarse a zonas más altas ante el riesgo de nuevas crecidas.
El gobernador Greg Abbott firmó una declaración de emergencia que abarca 15 condados del centro de Texas.
El presidente Donald Trump calificó el desastre como "impactante" y prometió apoyo federal total para las labores de rescate y recuperación.
"Nos ocuparemos de ellos. Estamos trabajando con el gobernador. Es algo terrible", declaró a periodistas a bordo del Air Force One cuando se dirigía a su club en Nueva Jersey.
Este evento supera en gravedad a las inundaciones de 1987, que dejaron 10 adolescentes muertos en un autobús escolar cerca de la misma región.
Funcionarios locales, como el juez del condado Rob Kelly, aseguraron que no hubo tiempo para evacuar porque "nadie sabía que esta inundación venía". No obstante, Kelly admitió que la región carece de un sistema de alerta temprana.
A medida que la búsqueda continúa y las cifras podrían aumentar, las autoridades han pedido a quienes no viven en la zona que se abstengan de viajar a la región afectada, para no entorpecer los operativos de emergencia.
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