Por difícil que parezca, Sandro Castro se puso serio por una vez. El nieto díscolo de Fidel Castro aparcó por un momento su célebre "Cristach" y dejó una advertencia: hay personas suplantando su identidad para estafar en Facebook.
La denuncia no llegó en uno de sus típicos videos cargados de sarcasmo, sino a través de una historia en Instagram, la red donde es más activo y en la que se dirige de forma habitual a sus seguidores.
“Déjame dejarme de juegos y ponerme en seriedad”, dijo mirando a cámara.
“Quiero decir, mi gente, que hay cuentas de Facebook haciéndose pasar por mí, engañando, estafando… Yo solamente tengo la cuenta de Instagram y muchísimas gracias a todos mis seguidores una vez más", añadió.
Sandro fue enfático: no usa Facebook ni Twitter. Solo está presente en Instagram y TikTok, esta última enlazada desde su cuenta oficial de Instagram.
“Entonces por favor no le hagan caso a ningún usuario ni de Facebook ni de Twitter porque solamente tengo estas dos cuentas”, insistió.

“Gracias por escuchar siempre mis consejos, aparte de mis bendiciones, mi música y demás”, concluyó.
Aunque no dio detalles sobre qué tipo de estafas están cometiendo quienes usan su nombre e imagen, su llamado fue claro: desconfiar de cualquier otra cuenta que no esté verificada o directamente vinculada desde su Instagram.
Las suplantaciones digitales se han convertido en un problema serio dentro del ecosistema cubano en redes sociales. Facebook, todavía la plataforma más usada en la isla, especialmente entre quienes no tienen acceso fluido a otras redes, y por ese motivo se ha convertido en terreno fértil para este tipo de fraudes.
La estrategia de los estafadores suele ser simple pero efectiva: crean perfiles falsos que imitan a figuras públicas y, desde ahí, contactan a usuarios para sacarles información, dinero o simplemente ganar seguidores con fines poco claros.
En ese contexto, la imagen de Sandro, tan reconocible como polémica, se convierte en un recurso útil para atraer incautos.
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