La organización de derechos humanos Cubalex denunció que el preso político cubano Alexander Díaz Rodríguez, manifestante del 11J, fue trasladado el sábado 5 de julio a la prisión Kilo 5 y Medio, en Pinar del Río, donde permanece en huelga de hambre y sin acceso a tratamiento médico, a pesar de su grave estado de salud.
De acuerdo con Cubalex, el teniente coronel Luis, jefe del puesto médico del penal, “se niega a suministrarle los medicamentos indispensables por su condición de salud, y tampoco autoriza una dieta médica”, a pesar de que Alexander presenta un “cuadro de desnutrición severa”.
“La vida de Alexander está en peligro”, alertó la organización, que considera su caso parte de una política deliberada del régimen cubano de “castigo extremo contra quienes alzan su voz desde prisión para exponer los abusos del régimen”.
En mayo pasado, la madre del preso político, Moraima Rodríguez Batista, denunció públicamente que su hijo fue diagnosticado con cáncer de tiroides desde octubre de 2022 y pidió su liberación inmediata por razones humanitarias. En esa ocasión, relató que había sido agredida físicamente al intentar entregar documentos para solicitar una licencia extrapenal. “Lo único que quiero es que mi hijo pueda vivir. Tiene cáncer y está empeorando”, expresó entre lágrimas.
Alexander ha sido trasladado en múltiples ocasiones entre hospitales y cárceles, con largos periodos de incomunicación. En abril, fue ingresado en el hospital Abel Santamaría tras escupir sangre, pero días después fue enviado a un campamento de trabajo forzado en el Cabo de San Antonio, en el extremo occidental del país.
La situación de Alexander ocurre apenas días después de la muerte del preso político Yan Carlos González González, quien falleció este lunes 7 de julio tras más de 40 días en huelga de hambre. Su caso, también denunciado por Cubalex, vuelve a evidenciar la desatención médica y la represión sistemática que enfrentan los presos políticos en Cuba.
Cubalex ha advertido que “el Estado cubano no garantiza atención médica adecuada ni investiga las causas que motivan los reclamos de estas personas, perpetuando la indiferencia y la impunidad”. Además, señala que la excarcelación en Cuba suele otorgarse solo “cuando la salud está gravemente deteriorada, como una estrategia para eludir responsabilidades por muertes bajo custodia”.
En lo que va de año, al menos 23 personas han muerto en cárceles cubanas, según datos recopilados por la organización. Muchas de esas muertes están vinculadas a negación de atención médica, violencia institucional y desprotección total.
La familia de Alexander, organizaciones como el Centro por una Cuba Libre y defensores de derechos humanos dentro y fuera de la isla, han pedido su liberación inmediata, así como una intervención urgente de organismos internacionales para detener la represión contra los presos políticos cubanos.
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