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Un joven cubano de 18 años, identificado con las iniciales J. L. G. P., falleció este miércoles en Las Caldas, en la ciudad de Oviedo, Asturias, tras ahogarse en una profunda poza conocida como El Barco.
Ocurrió en el río Nalón, una zona frecuentada por bañistas pero también señalada por vecinos de la zona como peligrosa.
La víctima se encontraba en el agua junto a su padre, sus tres hermanos menores y otros familiares.
Según los testigos, el joven se había lanzado al río unos metros más arriba del grupo para dejarse llevar por la corriente, una práctica habitual entre los bañistas de la zona.
Sin embargo, cuando se acercaba a la orilla, comenzó a levantar las manos y pedir ayuda.
“Pensé que bromeaba, pero luego vi que no y me lancé a por él”, relató su padre a las autoridades.
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Un primo de 15 años también intentó ayudar. Ambos se acercaron a apenas cuatro o cinco metros del joven, pero este se hundió y desapareció bajo el agua.
La zona del incidente, en la margen derecha del río, puede alcanzar hasta seis metros de profundidad y presenta vegetación y ramas sumergidas que podrían haber atrapado al joven, según han indicado las autoridades.
Tampoco se descarta que sufriera una indisposición.
Tres horas de angustia
La desaparición ocurrió alrededor de las 17:25 horas de este miércoles.
De inmediato, se activó un amplio operativo de rescate. El Centro Operativo de Servicios (COS) de la Guardia Civil movilizó patrullas, un helicóptero, el Grupo de Rescate de Montaña (Greim) de Mieres y el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS).
También se sumaron los Bomberos de Oviedo, el SAMU, la Policía Local, la Policía Nacional y un equipo de atención psicológica del 112.
Mientras tanto, en la orilla, el padre del joven esperaba noticias.
La madre y las hermanas habían sido evacuadas por los servicios de emergencia debido al fuerte impacto emocional.
A las 20:15 horas, dos buzos del GEAS ingresaron al agua y, solo dos minutos después, localizaron el cuerpo.
Estaba “en el centro del río, a unos cinco metros de profundidad”, exactamente donde había indicado su padre.
La recuperación del cadáver se realizó a escasos nueve metros de la orilla y a unos cien metros río arriba del puente colgante de Las Caldas.
Un lugar marcado por tragedias previas
Se trata de la primera muerte por ahogamiento en Asturias en lo que va de verano, pero no es la primera tragedia en esta zona.
En 2020, otro joven de 19 años falleció ahogado muy cerca del lugar donde se encontró el cuerpo de J. L. G. P.
Vecinos del área califican la poza del Nalón como “muy peligrosa” debido a la profundidad, los remolinos y el caudal de agua, que ese día estaba especialmente turbio. De hecho, se han recogido solicitudes vecinales para prohibir el baño en esta parte del río.
“La poza del Nalón donde falleció un joven, un lugar peligroso tocado por la muerte”, tituló El Comercio, recordando que ya en el pasado se había producido una tragedia similar en el mismo entorno.
La familia del fallecido fue asistida por psicólogos del 112 tras confirmarse el hallazgo del cuerpo.
A la zona acudieron también autoridades municipales como el concejal de Seguridad Ciudadana, José Ramón Prado, para seguir de cerca el operativo.
En la senda de Fuso, próxima al lugar, se reunieron familiares y vecinos conmovidos por la tragedia.
El impacto fue especialmente fuerte porque el joven era muy conocido en la comunidad y se le describía como un chico atlético, de más de 1,80 metros, además de que sabía nadar.
La tragedia ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre las condiciones de seguridad en las zonas de baño naturales, especialmente en aquellas que no están reguladas ni supervisadas.
Las autoridades no descartan que, ante lo ocurrido, se retomen las peticiones para limitar o señalizar con mayor claridad los riesgos.
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