Una mujer cubana ha compartido con orgullo un momento profundamente personal y sagrado: el altar que ha preparado con amor y dedicación para su esposo, en honor a Obatalá, deidad de la religión Yoruba.
Este trono, ricamente decorado con frutas, flores, telas y figuras simbólicas, representa 17 años de coronación de su pareja dentro de la fe Yoruba, una tradición que, según ella, ha guiado su vida familiar con armonía, respeto y gratitud.
“Obatalá es el padre mayor, el creador, el moldeador de los cuerpos humanos. No grita, pero todo lo ve. Representa la pureza, la sabiduría y la justicia”, expresó emocionada mientras montaba el altar.
En su relato, resalta el valor de la religión Yoruba como herencia ancestral, legado de resistencia traído por los esclavos africanos a Cuba y que hoy sigue vivo, pese a los desafíos del mundo moderno.
Cada fruta colocada, cada vela encendida, cada oración, tienen un sentido espiritual profundo. “Mi hogar vibra en armonía porque cuando honras con el alma, los caminos se abren”, concluyó con fe.
El altar, adornado con piñas, sandías, lirios, rosas y un caballo blanco, es símbolo de gratitud a los orishas y del compromiso espiritual de toda su familia.
Mañana, su esposo celebra 17 años de haber sido coronado bajo la guía de Obatalá. “Gracias, padre, por las bendiciones que traes a nuestro hogar”, afirmó.
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