Un hombre identificado como Noelby González Pérez fue detenido en el municipio de Matanzas, luego de amenazar a su pareja con una escopeta durante una discusión doméstica.
Según el reporte del perfil oficialista “Con todos la victoria” de este sábado, el hecho ocurrió en el consejo popular de Canímar. El arma, una escopeta Remington calibre 16, no estaba registrada a nombre del agresor, lo que agrava su situación legal.
El rifle en cuestión pertenece legalmente al padre del victimario, pero estaba en posesión de González Pérez de manera ilegal.
El altercado habría escalado al punto de poner en peligro la integridad física de la mujer, quien fue intimidada con el arma durante el enfrentamiento.

Tras la denuncia, las autoridades policiales se presentaron en el lugar de los hechos y procedieron a detener al individuo.
Fue trasladado a la unidad policial local, donde enfrentará cargos por portación ilegal de arma de fuego y por amenazas, según confirmó la fuente.
Este caso reaviva la preocupación sobre la violencia doméstica y el acceso irregular a armas de fuego en comunidades cubanas, donde se han reportado en los últimos meses varios incidentes de agresiones con fusiles no declarados oficialmente ante las autoridades.
Hasta el momento, no se han revelado detalles sobre posibles medidas cautelares o la situación de la víctima tras el incidente.
Este hecho se enmarca dentro de una tendencia creciente donde la posesión de armas, tanto artesanales como convencionales, ha aumentado en Cuba.
Solo en enero, un operativo policial en Pueblo Nuevo concluyó con la incautación de una escopeta casera y detención de un hombre con antecedentes delictivos.
Asimismo, informes previos revelan casos donde ciudadanos fueron arrestados tras utilizar armas para cometer robos en Matanzas y Santa Clara.
En marzo pasado el gobierno cubano aprobó un nuevo decreto para fortalecer el control sobre armas, municiones y accesorios, respondiendo a un alarmante crecimiento de casos violentos con armas de fuego.
Este suceso reaviva el debate sobre la eficacia de los controles policiales y la seguridad en el ámbito doméstico, en un contexto donde el acceso a armas —fabricadas caseramente o heredadas sin permiso— representa una amenaza creciente. Familias, autoridades y organizaciones sociales han exigido una respuesta más efectiva y campañas de prevención contra la violencia armada en hogares y comunidades.
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