Una imponente casa de inspiración colonial ha salido a la venta en Miramar, uno de los barrios más exclusivos y tranquilos de La Habana.
La propiedad fue anunciada en el perfil de Instagram Vedado y más, donde se presenta como una "oportunidad única en una ubicación privilegiada". El anuncio ha generado gran impacto entre los seguidores, quienes no han escatimado en elogios, calificando la casa como “bella”, “impresionante” y “hermosa”.
Ubicada cerca de la intersección de 5ta Avenida y calle 20, esta vivienda cuenta con una superficie total de 626 metros cuadrados y es un exponente del estilo ecléctico habanero, con detalles arquitectónicos que evocan el esplendor de épocas pasadas en la capital cubana.
La planta baja incluye un jardín con portal, una amplia sala principal y una sala de estar independiente, un comedor, cocina equipada, y un patio interior pavimentado y sin techar.
Además, posee cinco habitaciones, cuatro baños, dos pasillos interiores, una terraza, un patio exterior con vegetación y un área destinada al estacionamiento de vehículos. En la planta alta se encuentra una habitación de usos múltiples, que podría destinarse como oficina, estudio o espacio adicional para visitas.
Aunque se promueve como una gran oportunidad inmobiliaria, la realidad es que muy pocos cubanos podrían siquiera soñar con adquirir una propiedad de este tipo, debido a la profunda crisis económica que atraviesa el país, marcada por una inflación galopante, bajos salarios y un mercado inmobiliario que opera en divisas extranjeras.
Con un salario promedio que ronda los 4.000 pesos cubanos mensuales, el equivalente a menos de 25 dólares al cambio informal, un trabajador cubano necesitaría más de 1.500 años de sueldo sin gastar un centavo para alcanzar los 450 mil dólares que cuesta esta residencia.
En la práctica, este tipo de ofertas están pensadas para compradores con acceso a remesas del exterior o capital proveniente de inversiones privadas.
La venta de casas de este tipo, muchas veces heredadas o restauradas, se ha vuelto cada vez más común en zonas como Miramar, El Vedado y Siboney, donde aún quedan joyas arquitectónicas de la Cuba republicana.
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