¡Rauli está de vuelta! Después de un parón forzoso de varias semanas, Raúl de Molina regresó este lunes a El Gordo y la Flaca con menos barriga, más energía y el buen humor de siempre. Su llegada fue recibida con aplausos, abrazos y muchas bromas —sobre todo de su inseparable Lili Estefan— en un set que lo extrañó bastante.
El presentador cubanoamericano, de 66 años, pasó por una paniculectomía, una operación para remover el exceso de piel y grasa abdominal tras perder más de 110 libras en los últimos años. Aunque parecía una cirugía sin mayores complicaciones, terminó siendo una historia con susto incluido, hospital y hasta transfusión de sangre.
Días antes de volver al programa, Raúl avisó a sus seguidores con un video en Instagram desde su casa, aún con sonda portátil incluida. “Todavía no estoy completamente bien, pero voy mejorando día a día”, escribió, agradeciendo a los médicos, al hospital Mercy en Miami y, sobre todo, a su esposa Mily, a quien llamó “la mejor enfermera del mundo”.
El lunes 14 de julio se reencontró con su otra familia: el equipo de Univision. Lili no paró de bromear con su compañero, que entre risas enseñó lo grandes que ahora le quedan los pantalones. “¡Mira lo que me sobra!”, decía halándose la ropa mientras celebraba haberle dicho adiós a más de 15 libras de barriga.
Entre colegas y seguidores, el cariño no faltó. Clarissa Molina, Carlitos el productor y hasta Rodolfo Hernández se unieron a la bienvenida, junto con miles de fans que siguieron su recuperación paso a paso en redes sociales. “Se sintieron como veinte semanas”, dijo Lili. “¡Ya no aguantaba más estar en mi casa!”, respondió Raúl.
Con ganas de trabajar, más ligero y con su clásico estilo desenfadado, Raúl de Molina vuelve a las cámaras con una sola promesa: seguir cuidándose, pero sin perder el sabor que lo ha hecho parte del hogar de millones durante más de dos décadas.
Archivado en:
