Esuatini, una nación ubicada entre Sudáfrica y Mozambique, se ha convertido en el centro de atención tras aceptar a cinco migrantes deportados por Estados Unidos, entre los que se encuentra un ciudadano cubano.
El país africano, anteriormente conocido como Suazilandia, cambió su nombre en 2018 por decisión del rey Mswati III, quien anunció el retorno al nombre tradicional en idioma suazi. Suazilandia fue el nombre utilizado durante el periodo colonial británico, que concluyó en 1968.
El rey ejerce poder absoluto
Esuatini es una de las pocas monarquías absolutas que aún existen y la única en África. Esto significa que el rey tiene poder absoluto sobre el gobierno y no actúa como una figura ceremonial. Mswati III gobierna desde 1986, cuando asumió el trono a los 18 años, tras la muerte de su padre, Sobhuza II. El monarca puede gobernar por decreto.
Mswati III ha sido objeto de críticas por su estilo de gobierno, acusado de reprimir la disidencia política mientras mantiene un modo de vida lujoso en uno de los países más pobres del mundo. Se informa que tiene 11 esposas y ha sido señalado por adquirir vehículos de lujo. Su riqueza se estima entre 200 y 500 millones de dólares. Por contraste, el Banco Mundial indica que más de la mitad de los 1,2 millones de habitantes del país vive con menos de 4 dólares diarios.
No hay partidos políticos
Los partidos políticos fueron prohibidos en 1973 por el rey Sobhuza II. Aunque algunos siguen existiendo, no tienen permitido participar en elecciones ni en el proceso político. Los aspirantes al Parlamento o al Senado deben presentarse como candidatos independientes y son usualmente aprobados por líderes tradicionales leales al monarca.
En los últimos años se han intensificado las protestas prodemocráticas. Las autoridades del país han sido acusadas de reprimirlas mediante el uso de fuerzas de seguridad. Muchos disidentes se encuentran actualmente en el exilio.
Impacto del VIH
Esuatini también enfrenta una crisis sanitaria severa. Tiene la tasa más alta de VIH en adultos del mundo, con una prevalencia estimada del 26%, según la agencia de las Naciones Unidas para el SIDA. Aunque se han logrado avances importantes, la respuesta sanitaria ha dependido en gran medida de la ayuda extranjera, incluida la asistencia de Estados Unidos, que fue recortada por la administración Trump.
Estados Unidos deporta a cinco migrantes a Esuatini
En el marco de una expansión de las deportaciones impulsada por la administración de Donald Trump, Estados Unidos envió a cinco migrantes —provenientes de Cuba, Yemen, Laos, Vietnam y Jamaica— hacia Esuatini. El cubano deportado a Esuatini tenía antecedentes por asesinato en primer grado, agresión agravada a un agente policial, hurto mayor de vehículo y vínculos con la pandilla Latin Kings.
El gobierno cubano, al igual que otros catalogados como “recalcitrantes” por el Departamento de Estado, se negó a aceptar su repatriación debido a su historial penal. Esto llevó a que Estados Unidos optara por enviarlo a un tercer país, en este caso Esuatini.
Respuesta oficial del Gobierno de Esuatini
Tras la llegada de los deportados, el Gobierno de Esuatini emitió un comunicado oficial en el que aseguró que los cinco hombres se encuentran alojados en unidades penitenciarias aisladas y que no representan amenaza alguna para la población.
El portavoz interino Thabile Mdluli afirmó que los deportados están en tránsito hacia sus países de origen y que el proceso se realiza en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Añadió que el acuerdo con Estados Unidos fue resultado de “meses de robustas negociaciones” y que se tomaron rigurosas evaluaciones de riesgo antes de aceptar su ingreso.
“El Reino de Esuatini y los Estados Unidos de América han disfrutado de fructíferas relaciones bilaterales por más de cinco décadas. Cada acuerdo es ejecutado con meticuloso cuidado, priorizando los intereses de ambas naciones”, concluyó el comunicado.
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