
La crisis económica en Cuba se cobró este jueves una nueva víctima.
Un hombre de 69 años falleció en plena vía pública en Camagüey mientras pedaleaba un bicitaxi bajo el intenso sol, según denunció el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) en sus redes sociales.
La escena, tan cotidiana como desgarradora, ilustra la trágica realidad de miles de jubilados cubanos obligados a seguir trabajando para poder sobrevivir.
"Hoy, alrededor de las 10:30 am, un hombre de 69 años murió mientras realizaba un trabajo extenuante. Según la Policía, venía desde el hospital provincial y cayó en plena calle, tras recorrer cerca de 2 kilómetros bajo el sol", reportó el OCDH.
El organismo acompañó la publicación con una imagen -pixelada para proteger la identidad del fallecido- en la que se ve el cuerpo aún sobre el asiento del triciclo, tirado hacia adelante, rodeado de una patrulla policial y varios testigos.
"Es doloroso que, en lugar de descansar, un jubilado tenga que seguir esforzándose así solo para poder poner un plato de comida en su mesa", añade el texto compartido en Facebook.
El hecho ha causado indignación entre los ciudadanos, que no tardaron en expresar su rabia en los comentarios.
"Gracias a las jubilaciones dignas que da la dictadura a los que han trabajado por décadas por míseros salarios", escribió un usuario.
Otro ironizó: "Ahora con el aumento de los jubilados mi papá y mi mamá podrán comer un huevo hervido para los dos".
La pensión media en Cuba no alcanza para cubrir ni una fracción del costo real de la vida. Mientras los precios de productos básicos se han disparado en los últimos años, las pensiones alcanzan no llegan ni por asomo a satisfacer necesidades mínimas.
Muchos ancianos, enfermos o debilitados por la edad, se ven forzados a seguir trabajando como vendedores ambulantes, limpiadores o -como en este caso- conductores de bicitaxis, bajo condiciones físicas extremas y sin una alimentación adecuada.
Este tipo de tragedias no son nuevas, pero cada vez son más frecuentes. El deterioro de las condiciones de vida, unido al colapso del sistema de seguridad social, convierte la vejez en una etapa de lucha constante por la subsistencia.
Las imágenes de personas mayores hurgando en la basura o vendiendo pequeñas mercancías en la calle ya forman parte del paisaje cotidiano de cualquier ciudad cubana.
"Seguro que no había desayunado ni dormido bien. Hasta cuándo los cubanos tenemos que soportar eso, hasta cuándo, malditos comunistas", comentó una emigrada conmovida por el caso.
El régimen cubano continúa promoviendo una narrativa de resistencia y dignidad, mientras ignora la devastadora realidad de una población envejecida y empobrecida que sobrevive gracias al sacrificio diario y silencioso de quienes deberían estar disfrutando su jubilación.
Esta muerte, como muchas otras, no fue un accidente inevitable: fue consecuencia directa de un sistema que ha fallado a sus ciudadanos más vulnerables.
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