El régimen cubano celebró esta semana en La Habana la feria “Inspirando acción”, un evento sobre inteligencia artificial (IA) con entrenamientos personalizados dirigidos a jóvenes y organizado con el respaldo del Sistema de Naciones Unidas, la UNESCO y varias instituciones estatales, entre ellas los Joven Club de Computación.
Este tipo de iniciativas, cuidadosamente diseñadas para la propaganda oficial y respaldadas por organismos internacionales, contrasta de manera profunda con la realidad que enfrentan la mayoría de los niños y jóvenes cubanos, quienes no solo carecen de acceso a computadoras personales, sino que además sufren apagones diarios, falta de conectividad, y condiciones precarias en sus escuelas.
El evento, realizado en el Palacio Central de Computación, incluyó exhibiciones de proyectos tecnológicos de los sectores estatal y no estatal, así como espacios de intercambio de experiencias entre entidades que han implementado herramientas de IA en el país.
Según sus organizadores, el objetivo era promover el uso responsable, ético y crítico de estas tecnologías emergentes, en especial entre las nuevas generaciones.
Un taller en La Habana: ¿Y el resto del país?
La feria fue promovida como una herramienta para empoderar a la juventud cubana en habilidades digitales, pero lo cierto es que solo un segmento muy reducido de la población juvenil y de la capital, tuvo acceso al evento. Nada se ha informado sobre actividades similares en provincias, donde el deterioro de la infraestructura tecnológica y educativa es aún más evidente.
La mayoría de los hogares cubanos no dispone de ordenadores, y en los centros educativos el acceso a Internet es limitado, inestable o inexistente. A esto se suma el apagón eléctrico diario, lo que imposibilita un desarrollo real y sostenido de competencias digitales entre la infancia y adolescencia cubana.
Un discurso vacío frente a una realidad crítica
El evento se enmarca dentro de las celebraciones por el 80 aniversario de las Naciones Unidas y por el Día Mundial de las Habilidades de la Juventud, centrado este año en la inteligencia artificial.
La iniciativa también cita las recomendaciones de la Unesco sobre el uso ético de la IA, en un intento por alinear al régimen cubano con las buenas prácticas internacionales en materia de tecnología.
La feria de inteligencia artificial representa otro ejemplo del doble discurso del gobierno cubano, que intenta proyectar una imagen de vanguardia digital cuando mantiene a la mayoría de su población excluida del acceso real a la tecnología, atrapada entre la censura, la escasez de recursos y la ineficiencia estructural del sistema.
Mientras en el noticiero se habla de jóvenes cubanos aprendiendo lenguajes de programación y debatiendo sobre sesgos algorítmicos, en los barrios de Cuba lo cotidiano es la falta de luz, la imposibilidad de conectarse y la carencia de dispositivos básicos para el aprendizaje en el siglo XXI.
Una vez más, el régimen monta una vitrina de modernidad, pero la realidad del país continúa en franco retroceso tecnológico y educativo.
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