El destacado cantante lírico cubano Ulises Aquino Guerra ha vuelto a alzar su voz con contundencia, al su criticar al sistema imperante en Cuba y marcar una clara línea entre lo que fue la revolución cubana y el rumbo que tomaron sus gestores posteriores.
"La Revolución no fue un fracaso. El fracaso fue el sistema sconómico y social impuesto con la venia de la mayoría de los cubanos", sentenció en su perfil de Facebook.
En su texto, Aquino defendió el espíritu original de la Revolución de 1959 como un momento histórico de esperanza y participación colectiva, recordando cómo incluso sectores de la burguesía se sumaron a la lucha para derrocar la dictadura de Batista.
Pero, aclaró: el proyecto revolucionario fue traicionado por quienes lo gestionaron desde el poder.
El artista, uno de los más respetados del canto lírico cubano, denunció la imposición de un sistema económico y social fallido, donde hubo una renuncia masiva a derechos fundamentales bajo la promesa de un futuro mejor que nunca llegó.
"El enemigo bloqueo […] ha sido el pretexto ideal para justificar lo real y lo que no lo es", señaló con dureza, cuestionando la narrativa oficial que esgrime el embargo estadounidense como causa única del colapso cubano.

Para Aquino, fundador del proyecto comunitario Ópera de la Calle, el verdadero fracaso se expresa en la miseria, el desarraigo y el silencio impuesto a una ciudadanía que ya no se siente representada.
"El pueblo cubano sabe que hoy no está representado, que hablan y discursan en su nombre, pero que su voz está ahogada en una miseria galopante que le impide vivir. Sí, vivir", denunció.
El intérprete fue más allá al describir el actual modelo político como una estructura que teme a los ciudadanos libres.
"Porque es más difícil gobernar a hombres verdaderamente libres", escribió, apuntando que la negativa al cambio obedece al temor de perder las bases del poder.
En su publicación, Ulises Aquino abogó por una "Revolución verdadera", que convoque a una vida digna, que escuche al pueblo, que respete el derecho a disentir, y que no vulnere los derechos ciudadanos en nombre de la seguridad nacional.
Propuso un camino de transformación inclusivo, sin ataduras ideológicas, que priorice la libertad plena, los derechos humanos y la reconstrucción del país desde el ingenio y el talento de los cubanos, tanto dentro como fuera de la Isla.
"No habrá inversión extranjera, por las causas que todos sabemos y las deudas acumuladas. Solo el concurso y el emprendimiento de todos los cubanos nos puede sacar de esta situación. Eso sí, con libertad y derechos plenos. Con respeto a todas las formas de pensamiento y de expresión", subrayó.
El cantante advirtió contra los intentos de moldear el futuro de nuevas generaciones desde estructuras obsoletas.
"Nadie tiene el derecho de diseñar un país que no va a vivir, ni diseñarle a mis hijos la vida que quiere para ellos", señaló.
Crítica sostenida al régimen
La postura crítica de Ulises Aquino no es nueva.
En abril pasado, publicó otro mensaje titulado "Hablemos de SOLUCIONES", en el que denunció la incapacidad del gobierno cubano para resolver los graves problemas del país: apagones, crisis económica y desánimo generalizado.
Entonces, advirtió que sin un cambio ideológico político profundo, no habría futuro para la nación.
Aquino llamó a liberar completamente las fuerzas productivas, sin las restricciones del conservadurismo ideológico ni las medias tintas del reformismo.
A su juicio, la crisis cubana ya no es solo económica, sino que afecta la demografía, la sociología y la psicología del pueblo. "No tienen un presente y mucho menos podrán mirarse en el futuro de nuestra tierra", lamentó entonces.
Su crítica alcanza también a la élite política cubana, a la que acusa de sostener una burocracia costosa e ineficiente, de aferrarse al poder con miedo y de usar al pueblo como escudo ideológico.
Ha insistido en la necesidad de una revolución del pensamiento y en el respeto al derecho ciudadano de manifestar su inconformidad.
Una trayectoria artística y cívica
Ulises Aquino Guerra (La Habana, 1963) es uno de los barítonos cubanos más prestigiosos de su generación, con presentaciones en escenarios de Europa y América, y colaboraciones con figuras como Montserrat Caballé, Plácido Domingo y Vicente Sardinero.
En 2006 fundó la Ópera de la Calle, un innovador proyecto cultural con fuerte base comunitaria que combinaba ópera, zarzuela, rock y ritmos cubanos, y que incluía a más de 200 artistas, entre adultos y niños.
Sin embargo, su iniciativa sufrió el embate del oficialismo. En 2012, el gobierno cubano le retiró las licencias para operar el restaurante El Cabildo, sede principal del proyecto, dejando en evidencia la desconfianza estatal hacia proyectos autónomos con amplio impacto social.
Desde entonces, Aquino ha sido una de las voces más coherentes y valientes en el ámbito cultural cubano, expresando sin ambigüedades su decepción por el rumbo del país y defendiendo el derecho de cada ciudadano a vivir con dignidad, a elegir, a disentir y a construir su propio destino.
"Yo no quiero morirme como viví", dijo en una publicación anterior. "Quiero vivir tranquilamente y poder disfrutar de mis hijos y mis nietos, que al final son, mi mejor obra".
Hoy, su voz vuelve a resonar con fuerza, reclamando una Cuba distinta, una Cuba para todos.
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