
La historia del perro callejero Leo, rescatado de las calles de Cuba, ha tenido un final feliz tras ser adoptado por una familia de Canadá y trasladado a ese país.
Desde Santa Clara hasta Montreal, el largo viaje de este can cubano inició luego de que el cachorro fuera rescatado y su historia publicada en un grupo de Facebook.
Leo fue rescatado en condiciones de abandono y trasladado inicialmente a Morón y Cayo Coco, para luego emprender un proceso de recuperación y preparación veterinaria con miras a su viaje internacional.
Gracias a una red de voluntarios, rescatistas y familias temporales, el animal llegó finalmente a Toronto, antes de instalarse definitivamente con Catherine, Maxime y sus dos hijos en Montreal.
El rescate de Leo fue coordinado por un grupo de ciudadanos canadienses que se dedican al rescate y adopción de animales callejeros en Cuba.
Estas organizaciones, muchas veces movidas por experiencias personales durante viajes a la isla, logran sacar a perros y gatos de situaciones de extrema vulnerabilidad y los integran a programas de acogida en Canadá.
Uno de los momentos clave del proceso fue cuando Simona, una voluntaria, conoció a Leo en el aeropuerto de Santa Clara y se comprometió personalmente a encontrarle un hogar.
“Ella estuvo con él en cada paso del camino”, relataron desde la red de rescate.
El agradecimiento se extendió a “todos los que ayudaron con transportes, acogidas, facturas veterinarias, entrenadores, comunicadores animales y quienes compartieron su historia”.
Leo llegó esterilizado, vacunado y con su salud veterinaria al día, como exige la normativa para ingreso de animales en Canadá.
Según sus rescatistas, es un perro tierno, sociable y especialmente cariñoso con los niños, lo que lo convirtió en el compañero ideal para su nueva familia.
El caso de Leo no es aislado. Perros como Cayo y Bruno también fueron rescatados de las calles cubanas en años anteriores por turistas canadienses que, movidos por la compasión, decidieron llevarlos a casa.
En todos los casos, el proceso ha sido complejo: desde problemas de salud como la sarna, hasta los estrictos controles de salida de animales desde Cuba. Sin embargo, el empeño colectivo ha permitido que varios de estos animales hoy celebren su primera Navidad al calor de un hogar verdadero.
"Disfruta de tu hermosa nueva vida, Leo. Te mereces cada pedacito de felicidad que viene en camino", escribió Gabrielle Chapdelaine-Roy, una de las voluntarias del grupo, al anunciar la noticia en redes sociales.
En medio de las dificultades económicas que enfrenta Cuba y la falta de programas de protección animal, estos actos de solidaridad internacional no solo salvan vidas, sino que también unen a personas de diferentes países alrededor del respeto y amor hacia los animales.
Historias como la de Leo reafirman que, incluso en contextos adversos, es posible cambiar destinos con voluntad, empatía y cooperación global, indicó la activista.
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