El presidente Donald Trump firmó este viernes una orden ejecutiva que autoriza a ciudades y estados a retirar a las personas sin hogar de las calles del país y trasladarlas a centros de tratamiento, como parte de su campaña “Make America Safe Again”.
La medida, titulada Ending Vagrancy and Restoring Safety, ordena a la fiscal general Pam Bondi que revierta fallos judiciales y acuerdos legales que hasta ahora limitaban la capacidad de las autoridades locales para actuar en contra de campamentos urbanos y personas sin techo, informó la cadena FOX News.
También dispone la redirección de fondos federales hacia programas de rehabilitación, tratamiento y reinserción para quienes sean removidos.
“Trump está cumpliendo su compromiso de hacer a América segura nuevamente”, afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Sin embargo, muchos críticos advirtieron de los peligros de criminalizar la pobreza, mientras que el propio Trump dijo que haber visto personas durmiendo fuera de las puertas de la Casa Blanca, y aseguró "Creo que es terrible y los eliminaremos de inmediato".
La orden instruye a Bondi a trabajar en conjunto con el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr.; el secretario de Vivienda, Scott Turner; y el secretario de Transporte, Sean Duffy, para priorizar subvenciones federales a los estados y municipios que implementen normas contra el consumo de drogas en espacios públicos, el “urban camping” y la ocupación ilegal de propiedades.
Además, prohíbe que los fondos federales destinados a programas de prevención y tratamiento de adicciones financien centros de inyección de drogas o prácticas de consumo supervisado.
Según la orden ejecutiva, en el último año del mandato del presidente Joe Biden, más de 274,000 personas vivían en las calles de Estados Unidos durante una sola noche, la cifra más alta registrada hasta el momento.
Un informe del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano divulgado en enero reveló que la falta de vivienda aumentó un 18% entre 2023 y 2024, un incremento sin precedentes atribuido a la crisis económica, el alza en el costo de vida y la falta de soluciones estructurales.
Trump ya había anticipado esta medida en marzo, cuando prometió “limpiar” las ciudades estadounidenses, incluyendo Washington D.C., donde aseguró que no habría más crímenes violentos.
“Vamos a tener una capital libre de crímenes. Será más limpia, mejor y más segura que nunca”, dijo entonces.
Aunque el contenido completo de la orden aún está siendo analizado por legisladores y defensores de derechos civiles, ya ha generado reacciones encontradas.
Mientras algunos sectores la celebran como un paso hacia la “recuperación del orden público”, organizaciones de derechos humanos advierten sobre los riesgos de criminalizar la pobreza y la falta de vivienda.
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