El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, reconoció este sábado que no todos los problemas que enfrenta Cuba se deben al embargo de Estados Unidos, al admitir públicamente la existencia de errores y deficiencias internas que deben ser enfrentadas con “nuestros propios esfuerzos”.
La declaración fue hecha durante el acto nacional por el 72 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, celebrado en Ciego de Ávila, un evento marcado por el simbolismo revolucionario, pero alejado de las urgencias reales que afectan hoy a la población cubana.

Fue Marrero quien rompió el tono tradicional del discurso oficial al deslizar una verdad que suele omitirse desde la tribuna del poder. “Existen dificultades internas, errores, deficiencias que debemos enfrentar y resolver con nuestros propios esfuerzos”.
Si bien acusó nuevamente a Washington de mantener una política de asfixia económica, diciendo que pretende “doblegar por hambre y necesidades al pueblo cubano”, Marrero se distanció por momentos del discurso monocorde que todo lo explica por el “bloqueo”.
“Denunciar la agresión externa no significa que nos crucemos de brazos, o que atribuyamos todos los problemas únicamente al bloqueo”, puntualizó.
Sin embargo, la ambigüedad de sus palabras y la ausencia total de propuestas concretas evidenciaron lo que muchos consideran una maniobra discursiva para calmar ánimos sin alterar el orden de las cosas.
Uno de los puntos más sensibles de su intervención fue el reconocimiento del drama energético que golpea a la población cubana. “Un reto serio y acuciante que tenemos por delante es reducir los molestos apagones que tanto afectan a la población, a la economía y, en general, a la vida del país”.
Pese a la mención directa al tema, no ofreció detalles concretos sobre soluciones inmediatas, en medio de una situación que ha detonado protestas espontáneas en varias provincias y ha alimentado el éxodo constante hacia el exterior.
Marrero también adelantó que el año 2026 será "de especial significación" por el centenario del nacimiento del dictador Fidel Castro y la realización del IX Congreso del Partido Comunista, donde, según dijo, se priorizarán la producción de alimentos, la reducción de la inflación, la inversión extranjera y la recuperación del sistema eléctrico.
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