Una frase de Trump sobre la isla de Jeffrey Epstein desata la polémica


Este artículo es de hace 1 año

"Nunca tuve el privilegio de ir a su isla”, con esa desafortunada elección de palabras el presidente Donald Trump ha intentado desligarse una vez más de una de las figuras más escandalosas de las últimas décadas en EE.UU: Jeffrey Epstein, el financiero acusado de dirigir una red de tráfico sexual de menores desde sus propiedades en el Caribe.

La afirmación, lejos de disipar dudas, ha encendido el debate, ha copado portadas en todo el mundo y ha reforzado la polémica sobre la relación que mantuvo Trump con Epstein durante años.

Y es que, aun en el supuesto de que la palabra "privilegio" fuera utilizada por Trump en sentido irónico, dado el delicado contexto no se trata de una buena salida.

"En uno de mis muy buenos momentos, lo rechacé", insistió el presidente estadounidense durante una reciente rueda de prensa en Escocia.

Según explicó, Epstein lo habría invitado a visitar su isla privada en las Islas Vírgenes de Estados Unidos, pero él declinó.

“Nunca fui a la isla, y Bill Clinton fue allí, supuestamente, 28 veces”, añadió, desviando la atención hacia su antecesor demócrata.

Las declaraciones se producen en un contexto de creciente presión política y mediática sobre la Casa Blanca, que ha evitado liberar documentos prometidos sobre el caso Epstein.

Para muchos observadores, la elección del término “privilegio” para referirse a una invitación a un lugar señalado por las autoridades como centro de abuso sexual sistemático, es tremendamente polémico y complica más que alivia la situación de Trump frente al tema.

Persona non grata. Lo eché y eso fue todo. Me alegro de haberlo hecho, si quieren saber la verdad”, insistió Trump.

Justificó la ruptura con Epstein alegando que el financiero había contratado a personal que trabajaba para él.

"Contrató ayuda y le dije: ‘No vuelvas a hacer eso’. Robó personas que trabajaban para mí. Lo volvió a hacer y lo eché del lugar", subrayó.

Esa versión contradice explicaciones anteriores ofrecidas por su equipo, que sostenían que Epstein fue expulsado de Mar-a-Lago por “ser un tipo repugnante”.

Las inconsistencias en los motivos del distanciamiento alimentan aún más las sospechas sobre la verdadera naturaleza del vínculo entre ambos, según revela The New York Times.

Durante los años 90 y principios de los 2000, Trump y Epstein coincidieron frecuentemente en círculos sociales de alto perfil.

Registros de vuelo del avión privado del financiero incluyen el nombre del presidente al menos en siete ocasiones.

Además de apuntar a Clinton, Trump también sugirió que otras figuras influyentes, como Larry Summers, expresidente de Harvard, visitaron la isla.

“Mucha gente en Palm Beach fue invitada”, dijo, dejando entrever que su negativa fue una excepción entre las élites que rodeaban a Epstein.

¿Qué dice el hermano de Jeffrey Epstein?

A la controversia se suma el testimonio reciente de Mark Epstein, hermano del financiero, quien declaró al diario italiano Corriere della Sera que su hermano no se suicidó, como concluyó la versión oficial, sino que fue asesinado.

“Jeffrey dijo que tenía información que perjudicaba a Trump”, afirmó Mark, insinuando que la muerte pudo haber tenido motivaciones políticas.

Paralelamente, la expareja de Epstein y su cómplice condenada, Ghislaine Maxwell, ha solicitado que se revise su condena de 20 años.

Sus abogados sostienen que un acuerdo previo entre Epstein y la fiscalía de Florida debería haberla protegido.

En el proceso, acusan a la administración de Trump de utilizar el caso para “distraer la atención con un relato escabroso”.

Paralelamente, circula en redes sociales un video que muestra un fragmento de la declaración de Epstein, en 2010, donde acepta que tenía una relación personal con Trump. Al preguntarle si socializaba con Trump en la presencia de menores de edad, no dijo que sí pero tampoco lo negó, prefirió acogerse a su derecho a no contestar.

Desde el Senado, los demócratas Dick Durbin y Sheldon Whitehouse pidieron en días recientes al Departamento de Justicia que se comprometa públicamente a no ofrecer un indulto ni conmutar la pena de Maxwell a cambio de información.

“El presidente ha sido muy claro. No estamos ocultando nada”, respondió JD Vance, vicepresidente, al ser consultado sobre el tema.

Sin embargo, parte de la base ultraconservadora que apoya al presidente ha comenzado a expresar malestar por la falta de transparencia en la publicación de la supuesta "lista de clientes" de Epstein, uno de los compromisos que Trump había asumido durante su campaña.

La frase “nunca tuve el privilegio” podría pasar a la historia como uno de los momentos más desconcertantes de la presidencia de Trump, en medio de un escándalo que sigue generando indignación y que, lejos de apagarse, resurge.

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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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