Mientras miles de matanceros sobreviven a apagones que superan las 24, 38 y hasta 72 horas, en las calles del centro histórico resonaban este fin de semana los Tambores de Bejucal, en el cierre del Festival Rumba King 2025.
La celebración, cargada de color y cubanía, contrastó dramáticamente con el agotamiento de una población que padece apagones interminables y escasez de agua potable.
Como parte del evento cultural, músicos y bailadores descendieron la calle Milanés reviviendo una de las tradiciones más antiguas y populares de la ciudad: el desfile de los Tambores de Bejucal, ahora como invitados del festival que celebró su segunda edición.
“Rumbaking es y será un regalo para el pueblo matancero”, expresó la organización en sus redes, donde también destacaron la participación de agrupaciones como Afrocuba, Rumbatá y los propios Tambores de Bejucal.

El fotorreportaje del evento, publicado por el Periódico Girón, muestra imágenes vibrantes, con vecinos bailando en la calle bajo el sol.
Al otro extremo de la ciudad, sin embargo, la historia era otra. En redes sociales, la creadora Sheyla Reyes (@sheyreyes032) denunció que llevaba 38 horas consecutivas sin electricidad.
En medio del apagón, también se produjo un incendio en una esquina del barrio por la quema de un basurero.
“Yo era la primera vez que veía algo así... fue impresionante”, relató, mientras documentaba el momento en que llegaron los bomberos. En paralelo, cocinaba con una planta eléctrica y celebraba con alivio poder beber un “poquitico de agua fría”.
Horas después, la corriente volvió brevemente, pero el apagón regresó.
En publicaciones como la de Zea Gisselle, otra cubana que visitó recientemente la provincia, se denuncian situaciones límite: falta de agua durante meses, gas ausente, nula conectividad móvil y censura sistemática.
“Matanzas es agonía... la gente no vive, la gente aguanta”, escribió en Facebook.
Asegura que los residentes deben subir y bajar colinas con tanques y cubos para conseguir agua, mientras enfrentan temperaturas sofocantes y una red de servicios públicos colapsada.
"La fiesta fue real, pero también lo fue el apagón", dijeron varios matanceros.
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