
El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, honró públicamente al joven preso político cubano Duannis Dabel León Taboada y a su madre, Jenni Taboada, por su valentía frente a la represión del régimen cubano.
“Honro a los valientes cubanos como Duannis y Jenni, que arriesgan todo para alzar su voz en defensa de los derechos humanos en su país”, escribió el diplomático en su cuenta oficial de X, tras participar el 8 de julio en una reunión virtual con ciudadanos cubanos convocada en la sede de la Embajada de EE.UU. en La Habana.
Durante el encuentro, en el que también participó Jenni Taboada, Landau, exembajador estadounidense en México, escuchó el testimonio desgarrador de esta madre cubana, cuyo hijo está recluido en el Combinado del Este, donde purga una condena de 14 años por participar en las protestas pacíficas del 11 de julio de 2021.
Duannis, de apenas 24 años, fue arrestado por presuntos daños a una patrulla policial durante las manifestaciones. La Fiscalía pidió inicialmente 21 años por sedición, condena que tras apelaciones fue reducida a 14, aunque su familia ha insistido en su inocencia y denuncia condiciones inhumanas de reclusión.
Poco después del encuentro con Landau, Duannis fue sacado de su celda y sometido a siete interrogatorios en un solo día. En respuesta, el joven decidió iniciar una huelga de hambre como forma de protesta. Jenni, desesperada, fue impedida de verlo o de tener información clara sobre su estado. “Lo tienen como rehén”, denunció entre lágrimas en varios audios que circularon en redes y medios.
Organizaciones como el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) y el colectivo Las Taniadas advirtieron del grave riesgo para la vida del joven, debido a condiciones médicas preexistentes. Su madre se plantó frente a la prisión exigiendo verlo y rogando que la dejaran intentar salvar a su hijo. Durante días no obtuvo respuesta.
“Mi muchachito es bueno. No me dejan hacer nada. Solo quiero verlo”, decía la madre. El caso movilizó a activistas, exiliados y medios de comunicación, quienes convirtieron su voz en un símbolo del dolor y resistencia de muchas familias cubanas.
“Duannis vivirá”
Tras 12 días de ayuno y en estado crítico, Duannis fue visitado finalmente por su madre y depuso la huelga de hambre. La escena del reencuentro fue estremecedora, según contó ella.
El joven le dijo que “algo se había apoderado de él, que podía resistir 20 días más sin comer”, contó Jenni. “Pero logramos convencerlo de priorizar su vida sin abandonar el reclamo de justicia”.
El gesto de reconocimiento de Landau llega en un momento clave, cuando los ojos del mundo comienzan a posarse nuevamente sobre la represión en Cuba y las secuelas del 11J, cuyas heridas siguen abiertas.
Duannis, que apenas era un joven más en las calles del municipio Diez de Octubre aquel 11 de julio, se ha convertido en símbolo de una generación que, con esperanza y coraje, decidió romper el silencio. Y su madre, en la imagen más pura de la resistencia, ha sabido convertir su angustia en clamor.
“Gracias a todos por su solidaridad, cariño y apoyo. Esta lucha es de todos y ya lo vamos aprendiendo”, expresó Jenni tras salir de la visita.
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